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Sierra Alhucema

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Sierra Alhucemas

Donde dormir, como llegar, donde comer y divertirte

Subbética

José Aumente Rubio

Oculta entre dos destacados picos, notables y poderosos, como son La Tiñosa y Bermejo -vértices geodésicos que constituyen las máximas elevaciones de la provincia de Córdoba- se dispone una sierra blanca y alargada, escarpada e inaccesible. En efecto, sierra Alhucema completa el triunvirato de promontorios montañosos que conforman sierra Horconera, emblemático macizo rocoso de Priego de Córdoba, la más preciada joya del Parque Natural de las Sierras Subbéticas. Los Puertos del Cerezo y Mahína separan Sierra Alhucema del pico Bermejo y La Tiñosa, respectivamente.

El peso y reputación de estas dos elevadas cimas han silenciado la categoría de su hermana, sierra Alhucema, que hasta el nombre lo tiene mal puesto, porque allí no crece el espliego o alhucema, planta aromática prácticamente inexistente en todo el Subbético cordobés, que inexplicablemente ha prestado su denominación a esta agreste sierra. Quizás por esta razón, algún pastor de la zona ha decidido cambiarle el nombre y llama a esta sierra Hoya de las Azucenas.

Rafael Carmona Ávila propone una posible explicación a esta denominación, que nada tiene que ver con la planta aludida. En su trabajo de investigación para identificar los baluartes del rebelde Ibn Mastana, identifica uno de estos enclaves en la parte suroeste de sierra Alhucema. Corresponde a un hins de escasa extensión, que conserva alguna alineación de muros. Controla el puerto Mahina, por lo que entre sus funciones principales estaría la vigilancia de este paso natural. En sus inmediaciones se sitúa la Sima de Taliya o Talillas, así que propone su identificación con el hins al-Aliya o al-Galiya de las fuentes árabes, con el significado de la «alta», sin descartar su relación, quizás más adecuada, con el término al-talia, o atalaya. La presencia de este hins daría sentido, por tanto, al topónimo sierra de Alhucemas, con el significado de sierra del Castillejo (al- Husayn).

No es el único enclave de interés arqueológico del entorno de la sierra Alhucema. En la base de su extremo norte se encuentra la plataforma travertínica de El Arrimadizo, donde el agua brota en abundancia de un magnífico manantial. Aquí se localiza un interesante yacimiento de época visigoda, donde se ha documentado la existencia de una necrópolis asociada a un posible hábitat eremita, que data de la segunda mitad del siglo VII y principios del VIII. Aparecieron tres tumbas de forma casual con lajas de piedra formando la caja y la cubierta.

La alineación montañosa de sierra Alhucema se dispone de noreste a suroeste, de tal manera que si se accede desde el norte, viniendo desde Priego por el carril de Navasequilla y cortijo de La Peñuela, el perfil de la sierra se muestra como un espigado y abrupto pico. Lo mismo ocurre si accedemos desde el sur: por la carretera de Rute a Las Lagunillas, se divisa el espolón de las Buitreras, límite meridional de esta sierra, que desde lejos da la impresión de ser más elevado incluso que la propia Tiñosa. Sin embargo, la imagen que ofrece por sus vertientes oriental y occidental es la de un alargado farallón montañoso, más abrupto y escarpado por su cara oeste y, algo más suave por su cara oeste.

En los tajos de casi 200 metros de altura de la cara oeste crece una flora muy específica y adaptada a este tipo de condiciones. Las plantas se sitúan en las pequeñas grietas que se forman en las rocas y son de escaso aparato vegetativo aéreo, si bien suelen tener raíces fuertes y leñosas bien desarrolladas, con las que se introducen en los huecos y aprovechan el escaso suelo existente para subsistir. Encontramos también destacados ejemplares de hiedra, llegando a alcanzar en algunos casos un gran desarrollo, de forma que el tronco principal, pegado a la roca, adquiere dimensiones arbóreas y su longitud supera incluso a éstas, cubriendo de verde gran parte del paredón.

Curiosa flora

Lo más característico de esta sierra son los sabinares de Juniperus phoenicea, arbusto con ramaje denso y tronco de corteza pardo rojiza, cuya madera compacta, resistente y aromática es muy apreciada en ebanistería y para fabricar carbón. De entre las muchas plantas raras que crecen en los roquedos y crestones calizos, citaremos, como botón de muestra, a dos especialmente frecuentes en esta sierra: el pendejo o piorno rosa, pequeño arbusto almohadillado y espinoso, endemismo del mediterráneo occidental, de color grisáceo (por tener hojas y tallos cubiertos por un denso tomento de pelos estrellados) y flores que pueden ser blancas o rosadas; y el bello geranio de las cumbres, planta que crece por encima de los 900 metros de altitud, cuyo origen y distribución natural se encuentra en el sur de España y noroeste de África.

El ejemplar arbóreo más destacado de esta sierra es sin lugar a dudas el quejigo de la Peñuela, árbol singular catalogado por la Junta de Andalucía, situado en un enclave de difícil acceso, debajo del espolón rocoso septentrional de la sierra de Alhucema y en la parte alta de una ladera de fuerte pendiente, orientada al este. Destaca por sus dimensiones excepcionales, con un perímetro a la base de 8,50 metros, y su elevada edad, estimada en 500 años.

Con respecto a la fauna, lo más interesante es la posibilidad de avistar grandes rapaces, y córvidos de costumbres gregarias, como las chovas piquirrojas. En las oquedades y cornisas del cortado rocoso instalan su nido águilas reales y buitres leonados y pequeños paseriformes de hábitos rupícolas, como collalbas negras, roqueros solitarios y colirrojos tizones, son frecuentes y típicos en estos parajes.

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