Presa de jaula

Desde los veneros del Arrimadizo a los pies de la sierra Alhucema,
desciende un regato conocido como el arroyo de Jaula, que va ganando caudal de otros ríos

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José A. Espejo

#YOMEQUEDOENCASA

 

José Aumente Rubio

A partir de que junte sus aguas con las del arroyo de Gámiz, cambiará su nombre por el de río Genilla, cuyos remolinos irán a parar, a su vez, al río Zagrilla, posteriormente al río Salado, y finalmente al Guadajoz.

El topónimo Jaula también aparece en los mapas como segunda denominación de la sierra de los Pollos, cuyas laderas orientales lame el arroyo del mismo nombre; y también se conoce como Jaula a un núcleo de población o diseminado de Priego que según datos obrantes en el Padrón Municipal de Habitantes a fecha de 3 de enero de 2018, cuenta con tan sólo 21 almas.

Este pequeño poblado se sitúa en el valle del mencionado arroyo y se llega al mismo por la carretera CO-7208, que conecta la carretera de Rute a Carcabuey (A-3226) con la A-339, a las afueras de Priego. Dicha carretera discurre en paralelo, y por la margen izquierda del arroyo de Jaula, y nos ofrece magníficas vistas del valle que ha formado este arroyo, rodeado de fresnos y álamos, entre las abruptas estribaciones septentrionales de la sierra de Horconera, a la derecha, y los más suaves relieves de la sierra de los Pollos o de Jaula, aterciopelados de matorral bajo con algunos manchones de encinas.

Por este valle discurre al antiguo camino de Rute a Priego de Córdoba, coincidente con una estratégica vía pecuaria, «la colada de la fuente de Carcabuey a Fuente de Chaparral de los Terneros», gran parte de cuyo trazado se ha utilizado para perfilar uno de los itinerarios señalizados del Parque Natural de las Sierras Subbéticas, el sendero de Sierra Horconera, coincidente también con un tramo del Sendero de Gran Recorrido GR-7, que atraviesa la Península Ibérica de norte a sur.

Vamos a centrar nuestra atención en un paradisíaco enclave que se encuentra en el tramo final del arroyo de Jaula, a pocos metros de que aumente de categoría, transformándose en río, y cambie su nombre por el de Genilla. Se trata de la presa de Jaula.

Este viejo embalse está colmatado, y, sobre lo que en un día fuera el vaso del mismo hoy crece una frondosa alameda, con denso sotobosque de zarzas, rosales silvestres y equisetos. La presa de Jaula presenta una singular estructura: El muro de la misma está hueco y muestra una doble arcada, en dos plantas. Un pasillo con barandilla permite situarse detrás de la cortina de agua, disfrutando de este modo de la increíble sensación de meterte literalmente dentro de la cascada de agua, al poder acceder al interior de la presa por un pozo de registro o mantenimiento con patés o peldaños construidos con barras de hierro.

El acceso es, por tanto, bastante complicado y no ofrece ninguna medida de seguridad, por lo que se recomienda admirar mejor la presa desde fuera para no arriesgarnos a tener un accidente. Las paredes rezumantes de agua permiten que crezca profusamente el culantrillo de pozo, ofreciendo la imagen de un chorreante y húmedo jardín vertical. Los innumerables chorros de agua que se despeñan desde el borde de la presa alimentan una amplia poza, invitando al baño en los meses más calurosos, dando la oportunidad de disfrutar a la vez de una refrescante ducha.

El enclave donde se construyó la presa ya llamó la atención a nuestros más remotos antepasados. En la base de datos del Patrimonio Inmueble de Andalucía figura la presa de Jaula, como lugar de un asentamiento de la Edad del Hierro, que se prolongaría seguramente a época íbera, y donde se han encontrado abundantes fragmentos de cerámica, e incluso un trozo de escultura de figura femenina en piedra caliza.

Cerca de allí se localiza el cortijo de Quintas, que destaca por ser una zona densamente cubierta de material de construcción y cerámica romana, con abundantes fragmentos de cerámica común, terra sigillata, dolia y tegulae. La extensión del yacimiento y la densidad de material nos permiten suponer la existencia de un asentamiento durante el Alto Imperio Romano, del que pudo surgir una villa en la Edad Media.

Como llegar

Para llegar a la presa debemos tomar la carretera de Jaula (CO-7208), que parte cerca del kilómetro 22 de la carretera A-339, a unos tres kilómetros de Priego. Un cartel indica que dicha carretera conduce a Los Villares. Cuando llevemos recorridos unos 500 metros, veremos que parte a la izquierda un camino que se dirige al cortijo de Quintas -reconvertido en el alojamiento rural Villa La Quinta- y atraviesa el arroyo de Jaula por un puente.

Desde esta pasarela, siguiendo el cauce del arroyo 100 metros aguas abajo, llegaremos a la presa de Jaula. En esta zona el arroyo se rodea de una frondosa alameda. Podemos caminar por el límite del olivar, con vistas al abrupto montecillo de Uclés, espolón septentrional de la sierra de Los Pollos o Jauja, coronado por una torre vigía medieval que muestra un espectacular emplazamiento.

Para llegar caminando desde Priego de Córdoba, podemos tomar la vía pecuaria Colada de Fuente de Carcabuey a fuente Chaparral de los Terneros, camino terrizo que coincide con el Sendero de Gran Recorrido GR-7 y parte de la población como prolongación de la calle Carmen Luque Matilla.

Este camino desemboca en el carril de Navasequilla, que viene desde la fuente de la Milana, en la carretera A-339. Al poco se desvía a la izquierda el veredón de la Almorzara. Debemos seguir de frente, para, pasado el cortijo de Gámiz, desviarnos por un camino a la derecha, por donde continúa la vía pecuaria y sendero de gran recorrido.

Este camino, empedrado y rodeado de muros de piedra, asciende hasta un collado, y luego desciende por la otra vertiente en busca del arroyo de Jaula, justo donde hay un puente que permite acceder a la CO-7208, y de ahí hasta la presa de Jaula.

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Por José A. Espejo

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Cerros de Roa

todosaldrabien-min

Camino que desciende hasta el barranco del arroyo Salado desde los cerros de Roa.
Al fondo Sierra de Rute

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José Aumente Rubio

El territorio de Rute ha sido explotado intensamente por las comunidades humanas a lo largo de la historia. La roturación de los suelos, el carboneo de los bosques de encinas y los aclareos con fines ganaderos han provocado evidentes transformaciones de la vegetación natural. Hoy día el territorio de Rute aparece, en su mayor parte, cubierto por olivos. A pesar de todo, en las laderas más inclinadas, en las riberas más húmedas y en la parte alta de los rocosos cerros aún podemos observar restos de vegetación natural.

Las herrizas son más que nunca lugares donde la hermosura se acoge y la libertad reina, donde el campo saca incansables bellezas escondidas y acumuladas, las renueva y ofrece sin tasa a los ojos y al alma de quienes quieren gozarlas.

Al norte del pueblo de Rute, limitado por las carreteras A-331, al oeste; CO-8213, al norte; y A-3226, al sur y este; se extienden un amplio territorio, entre La Sierra de Gaena, Los Morrones y la sierra de Rute, por donde no surca ninguna carretera ni atraviesa vía pecuaria alguna. Sin embargo, una red de pistas de tierra y caminillos de menor entidad permiten adentrarse por este intrincado territorio, donde aquí se riza una loma y allá se quiebra una cañada.

Aunque quede fuera de los límites del parque natural de las Sierras Subbéticas, este espacio muestra un paisaje sumamente atractivo que podríamos definir como un mosaico donde se alternan olivares con cerros y vaguadas que muestran una más que aceptable cobertura de vegetación natural.

El arroyo del Salado y sus afluentes, como el arroyo de Astorga, drenan este territorio y han excavado profundas vaguadas en cuyas laderas se aferra una vegetación que en algunas umbrías podríamos calificar de exuberante. Lo abrupto del terreno, que ha propiciado que se hayan formado algunos cortados rocosos, junto a la profusión de cortijos y casuchas ya abandonadas, son otros dos rasgos que definen este gran trozo de territorio ruteño, bastante inédito y desconocido para los visitantes foráneos que se acercan a conocer la comarca.

Podemos iniciar nuestro paseo en el restaurante el Vado, situado en la entre los kilómetros 14 y 15 de la carretera A-331, entre Rute y Zambra. Aquí comienza un camino que, tras cruzar el río Anzur, conecta con una pista terriza, que viene desde Rute y finaliza en la aldea de Palomares, en la carretera A-3226, y que constituye el eje central del territorio que vamos a prospectar.

Iniciamos la marcha por dicha pista en dirección a Rute, que en realidad es un tramo de la vereda de Cabra. El camino traza un par de curvas cerradas para ganar altura. A un kilómetro aproximadamente, después de pasar un pequeño eucaliptal situado en una curva, nos desviamos por un camino a nuestra izquierda, que conduce hasta el caserío de Los Chopos.

Antes tendremos que atravesar el profundo barranco del arroyo Morales y rodear un mogote rocoso, donde se refugia un encinar con sotobosque de jara blanca, matagallo y esparto. La lista de plantas que vamos identificando va aumentando paulatinamente, y apuntamos el agracejo, el aladierno, el torvisco, el espino negro, el tojo, la madreselva, la bolina, la hiniesta, el rosal silvestre, y algunas mimbreras en el arroyo recién atravesado.

A la altura del caserío de los Chopos, rodeado de almendros, se conecta con otro camino que viene desde la carretera A-3227, y que tomamos en dirección opuesta, descendiendo hacia el valle del arroyo del Salado, por la ladera de umbría, donde encontramos como novedad algunos quejigos. Nos llamará la atención un hermoso arbusto de flores amarillas que muestra unos frutos en racimo a modo de vejigas. Se trata del espantalobos (Colutea atlántica), planta endémica del centro y sur de España y noroeste de África, poco frecuente en la comarca. Los abundantes rastros de jabalí y zorro no dejan duda de cuáles son los mamíferos más abundantes en la zona.

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Sima Talillas

Talillas

 

      Las buitreras de las Lagunillas -paraje incluido en el Inventario Andaluz de Georrecursos, que está situado al noroeste de la aldea de Las Lagunillas, y del que también hablamos la semana pasada- debe su título a la denominación que recibe la más alta cota de la Sierra de Alhucemas, Buitreras, situada a 1.452 metros de altitud, pero que, al no tener categoría de vértice geodésico, no suele aparecer en los mapas topográficos.

El área que comprende este enclave de interés geológico abarca un amplio territorio de la cara sur del Macizo de la Horconera. Ya visitamos su parte más occidental y hoy nos dirigimos hacia su parte central, en dirección a un valle cerrado y abrigado por las vertientes meridionales de Sierra Alhucema que se encuentra justo debajo del pico Buitreras.

Este valle está protegido, hacia el oeste, por el espolón montañoso del cerro de la Cruz, denominado así porque en su áspera y pelada cumbre, situada a 1.244 metros de altitud, se alza una cruz de hierro trasladada desde la iglesia de Las Lagunillas cuando se acometió la reforma de la misma. En muchos mapas tampoco aparece este topónimo o está equivocado, nombrando como cerro de la Cruz un mogote situado al suroeste del pico Tiñosa.

A los pies de este profundo barranco, labrado sobre margas cretáceas y enmarcado entre roquedos y paredones de naturaleza caliza y dolomítica, se sitúa el cortijo Alto de Torres, hasta el que llega un buen camino que parte de la aldea de Las Lagunillas, y más concretamente desde la calle Toledo. La primera parte, hasta el cortijo de Los Petronilos, coincide con la ruta de la semana pasada.

A partir del mismo, en lugar de desviarnos hacia el oeste, debemos continuar por el camino principal, hacia el norte. Los olivares dan paso a una zona boscosa con enormes ejemplares de encina, donde el camino da una gran curva hasta llegar al rellano donde se sitúa el cortijo Alto de Torres, en cuyas inmediaciones encontramos elementos naturales de sumo interés.

Hay que recordar que estamos hablando de una propiedad privada, que acoge una explotación de ganado vacuno, y que, por tanto, sería conveniente pedir permiso antes de entrar. Además, se encuentra dentro de los límites del parque Natural de las Sierras Subbéticas, por lo que sería necesaria la correspondiente autorización.

ÁRBOL SINGULAR //

     A unos 200 metros al oeste del cortijo, en una ladera de pendiente moderada, con orientación sureste, en un entorno de pastizal con arbolado disperso compuesto principalmente por encinas, y cerca de una pequeña cantera abandonada, se encuentra un árbol singular, catalogado como tal por la Junta y la Diputación.

Se denomina Encina de las Vacas y destaca por sus dimensiones, en particular por su perímetro de tronco y la amplitud de su copa, que está sostenida por un fuste muy recto que se ramifica en tres grandes ramas principales. Dicho tronco está muy ensanchado en la base por el gran desarrollo de las raíces superficiales, llegando a los nueve metros de perímetro. A pesar de que su edad se estima en unos 450 años, su salud es muy buena y no se observan daños de poda, sólo algún pequeño desgarro y alguna ramita seca.

Desde la cantera, si seguimos subiendo perpendicularmente a la misma, y tras recorrer unos 800 metros, llegaremos la boca de una de las cuevas más conocidas y valoradas por los espeleólogos cordobeses, denominada sima de Talillas, que está situada en la cota de los 1165 metros. Debemos pasar por una franja de encinas y después una de pasto, hasta llegar a una zona de monte bajo donde encontraremos la entrada a dicha cavidad.

En el interesantísimo libro Historia de la espeleología en la provincia de Córdoba, del Cronista oficial de Priego de Córdoba, Miguel Forcada, he encontrado datos muy curiosos sobre esta cavidad, que he completado con la obra Cuevas y Simas de la provincia de Córdoba, de José Antonio Mora, publicada por la Diputación provincial.

Acceso limitado

En esta sima se produce el primer accidente espeleológico de la provincia de Córdoba, al menos del que se tenga registro escrito. Concretamente, el 19 de marzo de 1966, el espeleólogo granadino Antonio Peinado Arrufat, de 19 años de edad, sufrió una caída en Talillas durante un ascenso por escala, a consecuencia de la cual sufrió graves lesiones en la columna vertebral.

Sima de Talillas fue descubierta, oficialmente, el 8 de Julio de 1965 y explorada por primera vez el día 18 del mismo mes y año; aunque con toda probabilidad ya era conocida por los cabreros de Lagunillas.

La sima fue de nuevo explorada en años posteriores. Entre otras visitas, podemos registrar las del GESP el 7 de Diciembre de 1986, de nuevo en agosto y septiembre de 1989 y otras veces en 1992, 1994 y 1997. Muchos otros grupos de espeleología han penetrado en esta sima, que resulta muy atractiva tanto por sus características técnicas como por su belleza. De hecho, para muchos de los que la han visitado, esta es la sima más bonita de la comarca.

Talillas posee una boca inestable sumamente peligrosa y un pozo final de unos 20 metros, totalmente aéreo y muy espectacular. Cuenta con una gigantesca sala de proporciones y altura extraordinarias, que es como una gran geoda plagada de todo tipo de formaciones en estado de desarrollo, encontrándose muy activas. Se pueden ver estalactitas, estalagmitas, coladas, banderas, excéntricas, gours, microgours, así como columnas de gran desarrollo.

Es de destacar el buen estado de conservación dada la dificultad que entraña llegar a este lugar. Como es lógico, su acceso está limitado a personas experimentadas, que conozcan técnicas de espeleología.

 

José Aumente Rubio

 

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Por José A. Espejo

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Integral por la Subbética Cordobesa

Villares

Integral por la Subbética Cordobesa. 55 km. y 4.000 m. de desnivel

Vista desde Los Villares al Pico Bermejo

 

Integral por la Subbética

Empezamos en Rute (justo donde terminaban las primeras travesías de resistencia), subiendo en línea recta por el cortafuegos que lleva a la Torre del Canuto y más arriba, hasta el Cerro de las Cruces, donde comienza la larga cresta pedregosa de la Sierra de Rute, que culmina en el vértice geodésico de Sierra Alta (1.326 m.) y que se prolonga varios kilómetros en dirección NE hasta llegar al Puerto de Rute.

En este collado entramos en el término de Priego de Córdoba y afrontamos la larga subida a la Loma de las Chozas (1.314 m.), la primera de las montañas que componen la Sierra Horconera. Tras un breve refrigerio en la Fuente del Espino nos dirigimos al Puerto del Cerezo, desde donde subimos al Pico Bermejo (1.474 m.) en una ruta de ida y vuelta que nos vuelve a dejar en el puerto.

Toca ahora subir los fuertes desniveles de la Sierra Alhucemas (1.453 m.) hasta llegar a la afilada cresta de su cumbre, donde nos vemos obligados a usar las manos y extremar la precaución para no perder el equilibrio. Un largo y penoso descenso nos lleva a Puerto Mahína para comenzar sin mucha dilación la subida a la reina de las Subbéticas, la Tiñosa (1.570 m.), que ascendemos y bajamos por su ruta normal.

Tras un reconfortante avituallamiento en el cortijo las Chozas de Toledo abandonamos las sierras más altas para dirigirnos entre olivares a la caudalosa Fuente del Arrimadizo y de allí a nuestro siguiente objetivo: la Sierra de los Pollos (1.095 m.). La oscuridad se va echando encima y nos damos cuenta que el ganado apenas pasta ya por esta sierra, por lo que las aulagas y los romeros nos llegan al pecho y los compañeros en pantalón corto sufren las consecuencias.

No obstante, la luna llena y el frescor de la noche estimulan al grupo, que consigue culminar y llegar al vértice geodésico. Un largo descenso igualmente incómodo nos dirige hacia la aldea de Los Villares y Fuente Castilla, junto al Arroyo de las Tijeras.

Reponemos agua para afrontar una de la subidas más exigentes del recorrido: la Sierra Gallinera (1.095 m.), que realizamos por las Colaíllas del Puntal y cresteando a continuación hasta llegar a la cima. Otro largo descenso entre piedras y olivares y volvemos a llegar al Arroyo de las Tijeras, donde nos aguarda otro avituallamiento.

Después de lo que llevamos las piernas siguen bien y ahora llega el momento de recorrer el largo carril que sube hasta la Fuente del Francés y continúa hacia la Loma, una de las mayores alturas de la Sierra de Gaena, desde donde bajamos a la Fuente de Salmerón. En este punto lo dejan varios compañeros y alguno más se incorpora, lo que resultará fundamental para afrontar lo que nos queda desde aquí.

Nueva subida, en esta ocasión para llegar a lo alto del Morrón de Salmerón (1.029 m., en los mapas se le llama “La Camorrilla”). Iluminados por una luna espectacular, desde este pico recorremos una larga distancia entre espesos matorrales y terreno rocoso que nos lleva a otras sierras, entre las que destaca la Cabrera (1.093 m.), en cuyo descenso comienza a amanecer.

Ya con la luz del día acometemos las tres sierras de Carcabuey que nos quedan: el Cerrajón de Palojo (995 m.), nuestra querida Algaida (1.096 m.) y finalmente, la Luca (1.003 m.), tras la que una cómoda bajada nos lleva a un emocionado encuentro con nuestros amigos, que nos esperan en Las Llanaíllas del Castillejo, donde dejamos de andar tras recorrer 55 km. y superar 4.000 m. de desniveles positivos y negativos, subiendo a todas las sierras del Parque Natural situadas al sur de la carretera de Cabra a Priego (A-339).

Julián García Moreno

 

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Sierra de Gaena

sierra de gaena

Sierra de Gaena

Vista desde el camino de Zambra a Carcabuey (en la sierra de Gaena), a la altura del cortijo de Montenegro

 José Aumente Rubio

   La de Gaena es una apartada y pequeña sierra constituida por algunas lomas que apenas superan los 800 metros de altitud, cuyo sector meridional se adentra en el término de Rute, si bien la parte septentrional se sitúa a caballo entre los términos de Cabra y Carcabuey. 

Vamos a conocer la parte ruteña de esta sierra, aunque los primeros kilómetros de la ruta propuesta discurrirán por territorio de Cabra. Esta sierra se denomina genéricamente de Gaena en alusión a la pedanía de Gaena-Casas Gallegas, pequeño núcleo de hábitat rural diseminado del término de Cabra situado en la confluencia de las carreteras CO-7212, que conecta Cabra con la aldea de Algar, y la CO-7213, que conduce a El Nacimiento y Rute. Aunque de reducidas dimensiones, estas suaves y redondeadas lomas esconden algunos elementos naturales muy interesantes.

Ya hablamos en su día del encinar adehesado de la Sierra de Gaena, arboleda singular que está situada dentro del término municipal de Cabra, pero en la parte de Rute también se localizan dos árboles singulares de los que hablaremos más adelante; 

y además se dan cita algunos endemismos interesantes, como Merendera androcymbioides, que crece en lugares abiertos sobre materiales calcáreos más o menos pedregosos y claros de matorral, entre los 600 y los 1.600 metros de altitud de algunas Sierras Béticas del interior andaluz. Esta delicada merendera constituye una de las plantas de mayor atractivo científico de la flora de la comarca. Es endémica de Andalucía, y únicamente se ha encontrado en las provincias de Cádiz (Grazalema), Málaga, Córdoba (Subbético) y Jaén. No parece estar en peligro de extinción por causas inducidas por el hombre, puesto que el manejo y aclareo del monte, parece favorecerla, así como el ganado.

La fauna también es rica y variada, y podemos encontrar jabalíes, zorros, tejones y garduñas, así como perdices, palomas torcaces y un sinfín de pajarillos que contribuyen a aumentar el valor ecológico de la zona. Sobrevolando sus despejadas cumbres se suelen avistar buitres leonados, y más raramente algún águila real; en época estival y de paso también se ven con frecuencia águilas calzadas y culebreras.

A unos dos kilómetros del cruce de Gaena, en la carretera CO-7212, en dirección a El Algar y Carcabuey, se inicia a la derecha un camino que, tras cruzar el arroyo Merino, se dirige hacia el cortijo de Colodro, pero no termina aquí, sino que continúa hasta desembocar en una pista de mayor entidad que en algunos planos aparece como camino vecinal CP-175, atravesando la sierra de Gaena.

Al principio predominan los olivares, que conforme ascendemos son sustituidos por un encinar muy aclarado, con enormes ejemplares de lentiscos y cornicabras, de porte arbóreo, y escaso matorral de matagallos y retamas. Se pasa por algunos cortijos abandonados, hasta llegar al cortijo de la Capellanía, ya en término municipal de Rute

Esta es la zona de mayor interés del recorrido, donde encontraremos dos enormes ejemplares de lentisco catalogados como árboles singulares por la Junta. El lentisco de la Capellanía I, situado a la izquierda del camino, es singular por su porte arbóreo, pero lo que realmente le hace excepcional son sus dimensiones, tanto su altura (9 metros) como el perímetro (2,70 metros en la base). El tronco de este lentisco está algo inclinado y su copa es muy densa, simétrica y redondeada. Una de las ramas principales se le desgarró parcialmente hace unos años, pero continúa viva. 

Un poco más adelante, a la derecha del camino y a pocos metros del cortijo, encontraremos el Lentisco de las Capellanías II, ejemplar algo menor que el anterior pero muy destacable también por sus dimensiones. Su porte claramente arbóreo con fuste inclinado, así como su altura y perímetro, son aspectos realmente excepcionales en el contexto de esta especie.

Hermosas vistas

Tras pasar por el cortijo de las Capellanías, descenderemos por un estrecho valle, con paredes rocosas a la izquierda y espeso encinar en las laderas de la derecha. Se trata del barranco de Santa Ana. Encaramado a la derecha se divisa el cortijo del Barranco, uno de los muchos que se ofertan como alojamiento rural en la Subbética. En su interior se guardan infinidad de aperos y útiles de labranza que ayudan a conocer la historia y el desarrollo de las actividades agrícolas tradicionales de la comarca.

Llegaremos al antiguo camino de Zambra a Carcabuey, que hoy constituye una bien trazada pista terriza, la CP-175. A esta vía se puede acceder también desde la carretera CO-7212, a la altura de la cortijada de Los López. Pero nosotros continuamos en la dirección opuesta, a la derecha y hacia el suroeste. Lo más interesante de este tramo, que discurre por zonas de olivar con algunos retamales, son las hermosas vistas de la cara norte de la sierra Gallinera, más cercana, y de las sierras de Horconera y Rute, en segundo plano; en el fondo del valle, el arroyo de las Tijeras fluye oculto por una gruesa línea verde de álamos chopos, fresnos y olmos; y en el borde de las cunetas todavía queda lugar para encontrar alguna encina o quejigo, a la que abraza la perfumada madreselva o los pinchudos rosales silvestres.

Antes de desembocar en la carretera CO-8213 -que desde el Nacimiento de Zambra nos llevará hasta la carretera A-3226 (Rute- Carcabuey), muy cerca de las aldea de Las Piedras y Palomares-, podremos contemplar un buen ejemplo de pliegues tectónicos sobre el cauce del arroyo del Pito que queda a nuestra derecha en el camino.

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Tiñosa 2019

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Reto 8 Cumbres Andaluzas

   Egatrekking 29 de diciembre de 2019

 

Como colofón a nuestro Reto 2019, 8 Cumbres Andaluzas, ascendimos a la última cumbre que nos quedaba, la de nuestro excepcional Geoparque de la Subbética Cordobesa, La Tiñosa (1568 msnm).

En esta ocasión y aprovechando la despedida de año nos animamos un nutrido grupo de Egatrekkines, allá andaba, Luis, Pope, Miguel, Pepe, su vecino, Wen, Miguel A, Romero, Basilio, Maholet, Domi, Juli, y el que suscribe. 

Partimos del Vereón de la Almazara y pronto nos desviamos por el camino de las Lomas dirección el puerto de Navasequillo en cuyas inmediaciones el sendero se estrechó y volvió muy exigente, aunque pronto llegamos al puerto.

A partir de aquí iniciamos el duro y largo ascenso, por la ladera norte de este gran “peñasco”, a través de un sinuoso senderillo que conforme ganaba altura se iba perdiendo, lo que provocó que el grupo se rompiera en varias “patrullas”, buscando el sendero en tan empinado lapiaz lleno de enormes roquedos. 

En el horizonte se divisaba el monolito de este alto, que nos empujó a apresurarnos para alcanzarlo y disfrutar de nuestros merecidos bocatas, amenizados por el excelente Moriles que cultiva Luis junto a unas ricas tapas de buen queso manchego y avecillas fritas, ¡Que lujazo en plena naturaleza!

Nos acompañó un espléndido día soleado, algo fresco en cumbre, que nos permitió disfrutar de las mayestáticas vistas que brinda este pico.

Vuelta a los coches a través de Puerto Mahina incorporando una nueva variante a las ya repetidas excursiones a esta cima, por la ladera oeste que la recorre de sur a norte cruzando el profundo y espeso barranco de los Pozos de la Nieve, además de los descomunales canchales de la cara oeste de esta gran cresta.

Cervecicas y alterne en un insuperable ambiente al llegar a Cabra, en comuna.

 

Gran día, Si Señor, Ajolá se repita muchos años.

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Travesía de hermanamiento 2019

puerto del cerezo

Travesía de Hermanamiento

Travesía Omeya-Nazarí 2019

        17 de Noviembre 2019

Mal tiempo se nos presentó este finde de hermanamiento con nuestros amigos de Granada.

El inicio de ruta discurrió sin lluvia, pero pronto hizo su aparición y ya no nos dejó a lo largo de todo el día.

La ruta arrancó desde la cortijada de Cerro Barea para ascender por el Cortijo del Cerezo entre las majestuosas Sierras de Alhucemas y el Pico Bermejo. Después del desayuno en la Fuente del Cerezo, alcanzamos el puerto del mismo nombre donde las nieblas, el viento y la lluvia impedían disfrutar de las espectaculares panorámicas que este paraje nos ofrece a la muralla del Bermejo, Jardín del Moro, Collado de la Orza y el gran Barranco de Vichira al oeste. 

La loma de las Chozas ,la Casilla el Podrio (cortijo más alto de la Subbética), puerto o Viso de la Higuera al sur y la gran Cresta del Alhucemas al este..

Continuamos la bajada hacia la aldea de las Lagunillas pasando por el cortijo y la Fuente de la Higuera que nos hubiera mostrado unas bonitas vistas a la Tiñosa y al Gran pantano de Iznajar. No pudo ser, el tiempo reinante sólo permitía ver no más allá de 5 metros.

Llegada a nuestro destino y posterior comida en Cabra, Restaurante Atalaya, de la mano de Jackie, donde nos deleitamos con unas migas y lomo acompañado de unas cañas y un  excelente fino Moriles de la tierra, que compensó tan adversa meteorología.

Bonita jornada, lastima que el tiempo no nos dejará disfrutar del dia a tope.

Repetiremos

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Por José A. Espejo

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El jardín del Moro

jardín del moro

Jardín del Moro

jardín del moro

El romántico nombre de Jardín del Moro corresponde a un crestón rocoso fortificado que se localiza en las estribaciones del macizo de la Horconera, y más concretamente en un espolón formado por la prolongación del pico Bermejo hacia el sur, en el llamado Cerro Poyato.

Todavía hoy se pueden apreciar los restos de una muralla y un aljibe, coronando este último la cota máxima del emplazamiento. La muralla consta de unos 25 metros de longitud y una altura de caja de unos 65 centímetros. En realidad, habría que hablar de dos murallas, ya que, aunque forman un solo cuerpo arquitectónico, pertenecen a dos momentos constructivos diferentes, donde la más reciente no hace sino fortalecer a la de construcción más antigua, aumentando el grosor y solidez de la misma.

En opinión del arqueólogo Rafael Carmona, esta segunda muralla más reciente puede ser de la época en que el castillo pasó a manos de la Orden de Calatrava, es decir, desde 1.281, pero, como indica este autor, por el momento no se puede asegurar a ciencia cierta, ya que este modo de construir también se da en época nazarí.

El aljibe, parcialmente excavado en la roca y con fábrica de mampuestos, tiene una planta de unos 7,30 por 2,30 metros, está revocado con mortero de cal pintado a la almagra y presenta restos de la bóveda de medio cañón original.

Una plataforma permitía acceder hasta el depósito de agua, mientras unos andenes laterales facilitarían la limpieza del mismo. Al igual que la muralla, este aljibe evidencia dos momentos en la construcción, posiblemente relacionados con diferentes etapas históricas del yacimiento.

Cronológicamente, el recinto cuenta con numerosas evidencias de ocupación en época almohade, siendo significativo el conjunto de dirhemes, los tipos cerámicos y las puntas de flecha de cuadradillo de estos momentos que han aparecido en el yacimiento.

Ya a mediados del siglo, XIX Ramírez y las Casas-Deza decía que se encontraban vestigios de una fortaleza «a legua y media al oeste de Priego entre los horrorosos tajos de la sierra Falconera, en el sitio que llaman Jardín del Moro, a donde no se puede subir sin gran peligro y no hay noticia de su nombre ni se sabe hasta cuándo duró aquel edificio».

Siguiendo los datos ofrecidos por este escritor decimonónico Antonio Arjona Castro fue el primer investigador moderno que accedió, hacia mediados de la década de 1970, a las ruinas del Jardín del Moro, presentando después, previa sugerencia de Manuel Nieto Cumplido, la posibilidad de que las ruinas del Jardín del Moro correspondieran a las del castillo de la villa medieval de Tiñosa.

Rafael Carmona Ávila llegaría a la misma conclusión, ya que una vez conocidos los asentamientos existentes en los valles y montañas de la zona, parece ser que el Jardín del Moro es el único de ese entorno que puede identificarse con la antigua villa de Tiñosa.

Respecto a los datos históricos conocidos, sabemos que el castillo y villa de Tiñosa fueron donados por el rey Fernando III a la iglesia de Santa María (Catedral) de Córdoba, a su obispo Lope de Fitero y al Cabildo el 15 de febrero del año 1245. En 1.280, el rey Alfonso X aprueba el abandono y destrucción del castillo de Tiñosa para que los moros no se pudiesen aprovechar de él.

El asunto, sin embargo, se cerrará, no con la destrucción del castillo, sino con la entrega del mismo a la orden de Calatrava, con cuyo territorio colindaba. Según Arjona Castro, la villa y castillo de Tiñosa ya se había abandonado en 1350. Iluminado Sanz Sancho afirma que Tiñosa fue recuperado por el Cabildo catedralicio, y comienza a ponerse en explotación en 1.488 como simples propiedades territoriales arrendadas a vecinos de Cabra.

Evidentemente, esta segunda repoblación de la segunda mitad del siglo XV tuvo un carácter muy diferente al que poseyó cuando fue donado a la iglesia de Córdoba, dando lugar a poblaciones distintas.

Diversas rutas

Desde el cortijo de Vichira, por un camino que finaliza en una cantera y atraviesa la dehesa del mismo nombre, llegaremos a una profunda garganta, que en época lluviosa deja correr el Arroyo de Las Labores, por donde se puede ascender hasta el Jardín del Moro, buscando las curvas de nivel por la parte izquierda del barranco sin hacer un ataque demasiado directo.

Se trata de una subida extraordinariamente dura, nada recomendable por lo abrupto del terreno, que la hace especialmente peligrosa. En las zonas donde la roca no aflora, un espeso manto de aulagas se encargará de desanimarnos.

Más cómodo puede resultar contemplar los restos del aljibe en la lejanía, desde el tramo de sendero que une el puerto del Cerezo con el Paso de las Chozas; o ver los restos de las murallas de Tiñosa, con ayuda de unos prismáticos, desde el GR-7, en el tramo que discurre entre las dehesas de Peña Lisa y Vichira, concretamente a la altura del conocido como cortijo de la Dehesa de Vichira, instalación ganadera que no debemos confundir con el cortijo de Vichira, del que hablamos la semana pasada.

Antes, habremos pasado por la fuente de los Terneros, cerca del cortijo del Soto Bajo, que consiste en un frontón triangular con un caño metálico que vierte en un pilar bajo de planta cuadrada. Existe una captación de parte del caudal para el abastecimiento del cortijo del Chaparral y también hay un cartel informativo del Parque Natural sobre las vías pecuarias, ya que estamos en un punto estratégico donde confluyen varios caminos ganaderos: la colada de la fuente de Carcabuey a la fuente del Chaparral o de los Terneros, la colada de la fuente del Chaparral o de los Torneros a Zambra y el cordel de Rute a sierra Horconera.

José Aumente Rubio

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Por José A. Espejo

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Puerto del Cerezo

puerto del cerezo

Puerto del Cerezo Probablemente, se trata del paisaje más espectacular de toda la provincia de Córdoba. Nadie diría que el majestuoso espolón montañoso de La Horconera guardase en su interior este secreto y hermoso valle. Desde el puerto del Cerezo, que con sus 1.350 metros es el puerto natural más alto de la provincia, baja … Leer más Puerto del Cerezo

LOS VILLARES

Villares

Los Villares El espacio que queda entre las sierras de los Pollos y Gallinera, el límite territorial dibuja un extraño pico para dejar dentro del término municipal de Priego una pequeña aldea conocida como Los Villares Vista general de la aldea de los villares Una parte de la divisoria entre los términos municipales de Priego … Leer más LOS VILLARES

Fuente del Rey

fuente del rey

Fuente del Rey

Priego. Este espectacular manantial aparece en el Inventario Andaluz de Georrecursos, donde se destaca que «la Fuente del Rey de Priego de Córdoba está asociada a uno de los frentes cabalgantes de Sierra Horconera

fuente del rey

LA FUENTE DEL REY, EN EL CASCO URBANO DE PRIEGO, Y LA ARBOLEDA SINGULAR QUE LA RODEA

No es habitual que dediquemos un capítulo a un enclave situado en mitad de una población, que además es el monumento más emblemático y admirado de la ciudad, pero el interés geológico y botánico que presenta la Fuente del Rey ha determinado que tenga cabida en una serie de artículos destinados a destacar aquellos parajes naturales más interesantes del municipio de Priego de Córdoba

Efectivamente, este espectacular manantial aparece en el Inventario Andaluz de Georrecursos, donde se destaca que «la Fuente del Rey de Priego de Córdoba está asociada a uno de los frentes cabalgantes de Sierra Horconera, perteneciente al Subbético Externo-Medio, que está en contacto con la Unidad Olistostrómica de la Cuenca del Guadalquivir. La surgencia se produce a partir de cavidades que hay en las calizas y dolomías del Lías y Dogger de la Unidad Horconera con la que está conectada. Las fluctuaciones de caudal que este manantial tiene a lo largo del año, en función de la pluviometría, son importantes, pero puede superar los 500 litros/segundo». Y como es normal, este importante recurso natural fue acondicionado con la construcción de una espectacular fuente en el lugar donde se cree que acampó Alfonso XI durante el asedio previo a la conquista definitiva de Priego en 1341. De este suceso tomó el manantial el nombre de Fuente del Rey.

Todo empezó en la segunda mitad del siglo XVI, cuando el Concejo de la Villa realizó una serie de obras de saneamiento y embellecimiento del paraje de la Fuente del Rey, situado extramuros. La intervención se centró en canalizar el caudaloso manantial que abastecía de agua a la población, sobre el que se levantó un amplio y rico frontispicio, terminado en 1585, que descansa sobre las rocas del nacimiento. Nos estamos refiriendo a la conocida como Fuente de la Salud.

Cerca del manantial se proyectó otra fuente de grandes proporciones, que, tras sucesivas transformaciones, fue terminada de construir en 1803. Diseñada en estilo barroco por Remigio del Mármol, se concibe con tres estanques de distinto nivel y forma alargada en la que predominan los contornos curvos. En el primer estanque se sitúa la escultura de un león luchando con una serpiente, obra atribuida al escultor neoclásico Álvarez Cubero. En el segundo, realizado por Remigio del Mármol, la figura central del monumento, una escultura de Neptuno y Anfítrite que cabalgan sobre un carro tirado por caballos que salen del agua. Desde éste, el agua cae al último estanque por una cascada, y acaba saliendo por el mascarón del Clero, llamado así por haberlo costeado el mismo. En la fuente manan 139 caños, muchos de ellos con mascarones de piedra de rostros fantasmagóricos.

El árbol mas alto

El entorno de la fuente, rodeado de amplios jardines y centenarios árboles, hace del mismo un lugar de ambiente apacible, único por sus características en la comunidad andaluza. Y esta arboleda, compuesta fundamentalmente por una alineación de enormes plátanos de sombra (Platanus x hispánica) de una edad estimada de 150 años, ha sido catalogada como ‘singular’ por la Diputación Provincial. Además de un eucalipto blanco (Eucalyptus globulus), reseñable por su rareza, destaca el considerado árbol más alto de la provincia de Córdoba, uno de los plátanos de sombra que tiene 42 metros de altura. Este ejemplar está catalogado como el plátano de sombra de mayores dimensiones de Córdoba, no solo en altura, sino también en anchura de copa (30 metros) y grosor de tronco (4,92 metros de perímetro).

Al parecer, según algunos autores, los plátanos de sombra provienen del cruce entre Platanus orientalis L., nativo del suroeste de Asia, y Platanus occidentalis L., nativo de la zona atlántica de Estados Unidos. Los plátanos de sombra son magníficos árboles ornamentales.

JOSÉ AUMENTE RUBIO

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Collado del Navazuelo

Collado Navazuelo

Collado del Navazuelo En el extremo nororiental del término de Carcabuey se localiza uno de los rincones más sugestivos de las Sierras Subbéticas, una pequeña depresión entre montañas que sirve de conexión entre el poljé de la Nava de Cabra y el poljé de la Fuenseca. Vista del cortijo del Navazuelo En el extremo nororiental … Leer más Collado del Navazuelo

La Cueva de la Mina

cueva de la Mina

La Cueva de la Mina Está a escasos metros de distancia de la que se supone es la cueva de Jarcas propiamente dicha Pinturas en la Cueva de la Mina En el Catálogo de Cavidades de las Sierras Subbéticas , elaborado por el grupo de espeleología G-40, se hallan recogidas un total de 46 cavidades en este … Leer más La Cueva de la Mina

Circular por la Algaida

algaida 18

Sierra Algaida, Carcabuey

Por José Antº Espejo

Subida a la Algaida desde el Arroyo Valdecañas, por su cara norte, rodeándola completamente y ascenso a la Cumbre.

Trackers: Paco, MiguelA, JoseA                        27 de julio de 2018

            Barruntábamos desde hace tiempo la posibilidad de acometer una ruta nocturna, aprovechando la luna llena y la luminosidad que ofrece en campo abierto. Además, coincidía con un gran eclipse total de luna.

Decidimos visitar Sierra Algaida, en la vecina localidad de Carcabuey. A eso de las 22:30 h. partimos desde el cortijo La Raja, allá en la carretera A-339, cruzamos el arroyo Valdecañas, en los mapas arroyo de la Losilla y de inmediato tomamos el carril que sube a Puerto Escaño, el cual se iba estrechando conforme ascendíamos.

Alcanzamos el Puerto y poco más adelante la casilla del Puerto, ya en su cara S, nos refrescamos en la fuente, 23:40 h. y giramos hacia el O, rumbo al Paraje de Palojo. Unos 300 mts. después encontramos una bifurcación, la cual tomamos dirección N, abandonando el carril de Palojo, para emprender el ascenso por la cara S, hacia el collado del Trevejil, entre La Algaida y Sierra Encinillas.

Pronto llegamos al collado, donde un buen puñado de vacas, descansaban. Miguel apunto la posibilidad de hacer cumbre y sin pensarlo 2 veces iniciamos el ascenso, entre aulagas y enormes lentiscos, sin dar con el senderillo y en algunos casos teniendo que usar nuestras paupérrimas dotes de alpinismo, haciendo honor al pionero de esta disciplina, Francesco Petrarca, allá en el siglo 14, cuando ascendió a Monte Ventoso, en los Alpes.

00:45 h. Disfrutamos de nuestro bocata en la cumbre y de las maravillosas vistas que ofrece este alto, con una luna ya despejada de su eclipsada luz. 1:10 h. Volvimos por nuestros pasos de nuevo al collado y por un sendero sinuoso, polvoriento del “trajín de las vacas” y con muchas Cornicabras, dimos con el abandonado y muy pedregoso cortafuego que nos dejaría en el abrevadero cercano al olivar.

A la vera de una nueva alambrada, continuamos nuestra marcha, para dar con el carril de inicio de nuestra ruta, pero se ha habilitado un gran corral de vacas que corta ese antiguo paso. Cambiamos de rumbo hacia el N a través de una hermosa finca de grandes y productivos olivos y chaparros centenarios hasta dar con el punto de inicio, 3:00 h.

Enriquecedora ruta por la singularidad de la noche y la bonita y bregosa sierra que todos los amantes de la montaña, deberíais conocer y además en inmejorable compaña.

A más ver.

 

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Campo Nubes

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Campo Nubes

Pocos lugares tienen un nombre tan evocador como esta aldea de Priego, a la que se llega por la carretera A-333, y donde está el torreón del Morchón

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Vista de la torre del Morchón desde el valle del río Salado, rodeado de cultivos de membrillos.

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Pocos lugares tienen un nombre tan romántico y evocador como la aldea prieguense de Campo Nubes. A unos 15 kilómetros al norte de Priego de Córdoba, por la carretera A-333, se puede llegar a esta cortijada de la que se tienen pruebas documentales que existía al menos desde el siglo XVIII. En el Diccionario de Pascual Madoz, escrito a mediados del siglo XIX, se define como «una aldea de la provincia de Córdoba, partido judicial de Priego: está situada a ¼ de legua al norte de Zamoranos, de cuya jurisdicción pedánea depende». Su población era por entonces de 8 vecinos y 28 almas. En la actualidad, cuenta con 35 habitantes, y como el resto de aldeas de Priego, es un reducto de usos y costumbres tradicionales, amparo de artesanía y arquitectura popular, y de un modo de vida remansado y tranquilo.

Los orígenes de esta aldea está en relación con una importante vía de comunicación que la atraviesa de norte a sur, la colada del Camino Real de Córdoba a Granada, actual vía pecuaria; y surge al amparo de la torre atalaya medieval de El Morchón, a la que prestaremos especial atención.

Una actividad desarrollada en el entorno de esta aldea fue la explotación minera de almagra. Ramírez y las Casas-Deza decía, a mediados del siglo XIX, que las minas de hierro particularmente abundantes en Campo de Nubes, a legua y media de Priego, en el cerrito que nombran la Montijana, donde en la actualidad se pueden ver los restos de una antigua explotación minera. Y añadía el mismo autor: «al oeste y a poca distancia de Campo de Nubes hay un banco pequeño de lápiz encarnado de mejor calidad que el estrangero».

En el centro de la aldea se encuentra la ermita de la Inmaculada, de planta rectangular y muros de piedra. Fue construida en 1951, en el solar de otra anterior dedicada a la Santa Cruz. En su exterior destacan dos contrafuertes y un antiguo humilladero con la antigua cruz, cuya fiesta se celebra el 3 de mayo. Poseía hermandad, que organizaba función y procesión.

Cerca de la aldea, a un kilómetro por el acceso sur, en un talud de la carretera CO-7201, está el pequeño retablo rural de la Virgen de los Llanos o de la Virgencita, cobijada en una pequeña hornacina construida con piedra en el solar de una antigua cruz ya desaparecida. Está dedicada a la advocación de Lourdes, cuya imagen, una reproducción de pequeño tamaño hecha con cemento blanco, despierta gran devoción entre la población que le lleva flores todo el año. Se trata de dos montículos construidos a base de unir con cemento pequeños trozos irregulares de piedra caliza.

En la cima de uno de ellos se enclava la hornacina, un hueco sobre el que se ha colocado una piedra plana a modo de dintel. Al lado del montículo de piedras en el que está enclavada la hornacina, hay otro con la misma altura y con una finalidad que presuponemos ornamental.

EL MORCHÓN

En el punto más elevado de un cerro de extraordinario emplazamiento estratégico que se extiende al norte de Campo Nubes, a 514 metros de altitud, se localiza el torreón del Morchón. Aunque presenta un amplio horizonte de visibilidad, no cuenta con importantes recursos naturales de defensa, a excepción de la zona noroeste por la que caen sus pendientes casi en talud sobre el curso del río Salado.

Este torreón lo podemos incluir dentro del grupo de las torres cilíndricas, macizas hasta los cinco o seis metros de altura, presentando una cámara en la parte superior cubierta muy probablemente por una bóveda construida por lajas o ladrillos por aproximación de hiladas, ya que a la altura de la hipotética techumbre y por el interior, se aprecian los arranques de la bóveda, y en el exterior sobresalen tres ménsulas que denotan la presencia del suelo de una planta, posiblemente a modo de matacán corrido.

La torre del Morchón se eleva y consolida por el doble muro sur del recinto fortificado del mismo nombre, fechable en época romana y que debió de servirle de defensa. Debemos considerarla como una de las torres más insustituibles, pues desde ella se divisaban en la época otros puntos importantes como Alcaudete, Torre Alta, Torre del Espartal, Torre Alhama y Torre Morana, distando ésta unos 15 kilómetros.

Según Arjona Castro, el topónimo Almorchón sería un aumentativo de Almarcha (del árabe al-Mary), nombre que hace alusión a una población situada en vega o tierra baja. Ciertamente, esta torre se ubica en una zona más baja que el resto de torres del campo prieguense y junto a un cauce fluvial, como es el río Salado. Sin embargo, según Carmona Ávila, director del Museo Histórico de Priego de Córdoba, esta torre es de factura cristiana en virtud de sus características constructivas.

Recinto fortificado

En la zona noroeste del cerro han aparecido abundantes restos de sílex, procedentes posiblemente de un taller de época Epipaleolítica. También se encuentran cerámicas de época romana y árabe muy revueltas y mezcladas junto con otras de difícil catalogación. Toda la superficie de la meseta se halla surcada por serpenteantes zanjas semiderruidas, probables trincheras abiertas durante la Guerra Civil, ya que en esta zona se situó el frente entre los dos ejércitos combatientes.

Según aparece en la base de datos del Patrimonio Inmueble de Andalucía, en la Venta Vieja del Morchón, en el extremo noroeste del cerro, cerca del río Salado, han aparecido abundantes fragmentos de cerámica común y fragmentos de tegulae.

José Aumente Rubio

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Tiñosa Sur

Tiñosa

Tiñosa Sur

Priego. Erase una vez 5 locos que subieron a la Tiñosa 1569 m. en pleno mes de julio

Tiñosa
Barranco de Las lanchas

     

Aún no siendo la época más apropiada para subir a esta enorme y difícil montaña, bichejos, hierbajos secos y calor, no pudimos resistir la tentación de acometer una nueva subida a la Tiñosa por su cara meridional, vertiente mas infrecuente para los que tenemos cerca esta cumbre.

Partimos del cortijo Alto de Torres y de inmediato andábamos por el bonito Valle de Cañatienda y el cortijo en ruinas, para empezar a subir por la Loma inicial del Barranco de las Lanchas, zona con más cobertura de matorral, pero con un senderillo bien marcado. Topamos con el Tajo de las Vereas desviándonos a la izquierda para ascender por las grandes lanchas de piedra que dan nombre al barranco.

La pendiente se iba haciendo cada vez más exigente y las piernas empezaban a sufrir, “sarna con gusto no pica”, máxime con las estupendas suelas Vibran, que calzaba el pensionista Wen.  Llegamos al pie de la cueva del Morrión y empezamos a rodearlo para alcanzar su cumbre y visitar la Sima del mismo nombre, que no habíamos visto en anteriores ocasiones.

Cresteamos el senderillo hasta el geodésico, repusimos fuerzas y volvimos por nuestros pasos hasta el resbaladizo sendero que baja hasta Puerto Mahina. Antes de llegar al puerto, nos desviamos dirección sur hasta alcanzar de nuevo el Valle, pasando por la Fuente de Cañatienda con intención de seguir el cauce del arroyo y visitar el precioso bosque que lo abriga, las centenarias encinas, como la del Tejón y por ultimo la Sima de los 7 Pozos.

La calor que ya imperaba nos obligó a abandonar este último tramo, para una próxima vez, a ser posible cuando el agua corra por el arroyo, Ajolá podamos verlo.

Celebramos la oficialidad de la jubilación de Wenceslao y disfrutamos de la calidad de sus Chiruca.

Me aguó la fiesta la enorme canallada y maltrato llevado a su máximo esplendor, que sufre un precioso perrillo de agua, negro, atado a una cadena al sol de plano, con un mugriento y oxidado bidón que manaba calor, a la intemperie en invierno también, sin apenas agua y comida, en el Cortijo Alto de Torres y durante años. Lamentable.

Por José A. Espejo

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Sierrecilla de la Trinidad

trinidad

Sierrecilla de la Trinidad

En esta zona se encuentran algunos cerros que aún mantienen impenetrables áreas de vegetación natural, cada vez más acosadas por el avance del olivar

trinidad
Restos de la torre de la Sierrecilla de la Trinidad

     Fuera de los límites del parque natural de las Sierras Subbéticas, también se encuentran algunos cerros que aún mantienen impenetrables manchones de vegetación natural, cada vez más acosados por el avance del olivar, cuando no por canteras que se van comiendo poco a poco sus laderas. Uno de estos últimos refugios de naturaleza silvestre es la Sierrecilla de la Trinidad, situada al sur de Priego de Córdoba, entre las carreteras A-333 y A-4154 o de Algarinejo, levantada a su vez sobre la colada del camino de Loja.

El arroyo de los Arroyos, de redundante denominación, marca su límite septentrional y la separa del vecino cerro del Hambre, donde parece que el olivar va ganado la batalla al monte más contundentemente. En cualquier caso, por este flanco, una espectacular cantera ha asestado un enorme bocado y amenaza con acabar destruyendo totalmente el cerro del Lobo, que, con sus 944 metros de altitud, es la cota más alta de la Sierrecilla de la Trinidad.

Por eso resulta más agradable acometer la subida a esta pequeña sierra desde el sur, partiendo de unos altos llanos situados a los pies de la Tiñosa, a los que se llega después que la carretera A-333 remonte un puertecillo. Entre los kilómetros 24 y 25 de dicha carretera, a mano izquierda viniendo desde Priego, surge un camino desde el que podemos comenzar la marcha, en cuyo inicio encontramos una casetilla de uralita, a modo de improvisada parada de autobús. El camino atraviesa en su primer tramo un olivar, pero al borde del mismo se disponen buenos ejemplares de encinas y algunos matorrales de coscoja, matagallo, jara blanca, retama, torvisco, hiniesta, aulaga y, sobre todo, enebro, muy abundante en toda esta sierrezuela.

Dejaremos a la derecha un chalet y, antes de llegar al cortijo del Puente, debemos desviarnos por un carril a la derecha que se retuerce para girar hacia al sur y luego de nuevo hacia al norte, ganando altura progresivamente. Al principio, se interna por una zona boscosa donde se van añadiendo nuevas especies arbustivas como la olivilla, el espino negro y la zarzaparrilla, y, especialmente en primavera, multitud de especies anuales, entre las que cabe destacar la bella orquídea mariposa.

Llegaremos a un olivar que se ha infiltrado en mitad del monte. El camino prosigue por la linde del olivar hasta el final del mismo, donde debemos buscar una senda que se abre paso entre el matorral y continúa ascendiendo en la misma dirección. A partir de que lleguemos a los restos de una era, el monte se va despejando, y avanzaremos por una ladera donde abundan los majanos y muros de piedra, lo que denota que estos terrenos hoy abandonados antaño eran explotados de manera rudimentaria. Entre la hierba, crece abundantemente la orquídea piramidal.

Al coronar el cerro del Lobo, comprobaremos que en la cumbre se encuentran los restos de una vieja construcción. Se trata de una torre atalaya cilíndrica hecha de mampostería, con cuerpo inferior macizo y que se conserva en una altura máxima de 1,90 metros, siendo el diámetro de la edificación de 4,40. Se conoce como torre de la Sierrecilla de la Trinidad, y desde su supremo emplazamiento se disfrutan buenas vistas de las sierras de la zona. Es posible que la Torre de la Sierrecilla de la Trinidad fuese una de las atalayas construidas por los nazaritas entre 1332 y 1341, cuando la ciudad estuvo bajo la dominación del reino nazarí de Granada antes de la definitiva conquista cristiana.

La funcionalidad de esta torre pudo ser la de la de controlar por el sur los avatares que pudieran afectar a la ciudad de Baguh (Priego), de la que dista unos 4 kilómetros, y ponerla en conexión con otras atalayas del entorno, siendo las más cercanas la de la Pata de Mahoma, la del Espartal, la de Uclés, la del Calvario Viejo y la posible torre de Peñasdoblas. También pondría en conexión a Priego con las vecinas tierras granadinas de Algarinejo y la antigua población de Lagunillas, hoy aldea de Priego.

Padres del Carmen

Al otro lado de la carretera A-333, pero en la misma ladera que desciende desde el cerro del Lobo, se dispone otro manchón de matorral sobre el que asoman, además de las habituales encinas, las copas de algunos pinos. Un par de carteles metálicos situados a un lado y otro del camino por el que se accede desde la carretera nos indican, por un lado, el nombre de la finca (Cortijo Padres del Carmen) y, por otro, que se trata de una propiedad privada, con el expeditivo mensaje de «Prohibido el paso».

Desde la carretera se divisa una hermosa casa de campo rodeada de algunos cipreses. El cortijo de Padres del Carmen es un edificio singular que ha merecido su inclusión en el inventario de cortijos, haciendas y lagares de la provincia de Córdoba (Nivel 2), elaborado por la Consejería de Obras públicas y Transportes de la Junta de Andalucía. En dicho catálogo, se describe como una construcción de pequeñas dimensiones y estructura cerrada en torno al patio, relacionada al parecer con el cultivo del olivar, aunque sin molino. El señorío, de dos plantas, destaca en fachada con un mirador semicircular y una terraza ajardinada; a partir de la vivienda principal se disponen otras secundarias, piezas de servicio y una cochera.

Parece obra de comienzos del siglo XX y, al igual que otras edificaciones del término de Priego de Córdoba, es un asiento en el que prima la componente residencial frente al reducido tamaño de las dependencias de labor. En una cañada situada al oeste del cortijo se ubica la fuente Palomares, manantial de poco caudal, con una alberca muy deteriorada, junto al que crece un plátano de sombra de gran porte, referente básico para su localización.

José Aumente Rubio

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El calvario viejo

calvario viejo

El Calvario Viejo

Priego. El recorrido por esta zona depara encuentros con elementos naturales y arqueológicos, además de disfrutar de un privilegiado mirador que ofrece grandes vistas a Priego.

calvario viejo
Sendero del Calvario Viejo, con la Tiñosa al fondo.

          En el Calvario, explanada natural que se eleva sobre Priego de Córdoba y desde donde se divisa todo el paisaje de sierras, aldeas y olivares, prevalece una pequeña ermita que, aunque data del año 1700, volvió a construirse de nuevo el año 1939. Está rodeada de cruces de piedra y representa un lugar de visita obligada cada Viernes Santo, donde todo el pueblo se da cita para recibir la bendición de Jesús Nazareno.

Habla la tradición de un Calvario viejo situado cerca de la Tiñosa y del que apenas se tienen referencias documentales. Su existencia debió de ser anterior a 1593, pues este año ya había en la meseta que ocupa el actual un humilladero que servía a los mismos fines: era un lugar de devoción con cruz o imagen para que los peregrinos orasen antes de entrar a la población o al salir de ella.

Cualquiera que consulte el mapa topográfico de los alrededores de Priego puede comprobar como al sur de la población, en dirección a la Tiñosa, se dispone un prominente cerro que se eleva por encima de los 900 metros, y que precisamente se denomina Calvario Viejo; y es, por tanto, fácil suponer que allí estuviera ubicada la primitiva ermita de la que no quedan restos, pero que conserva su memoria en el nombre del cerro que la acogió.

Un recorrido por el cerro del Calvario Viejo nos deparará interesantes encuentros con elementos naturales y arqueológicos, además de disfrutar de un privilegiado mirador natural de Priego y sus alrededores. Podemos empezar el recorrido en la salida de Priego por la carretera A-4154. Pasado el kilómetro 54 surge, a la derecha, un camino señalizado como ruta de senderismo y que no es otra que la colada del camino de Loja, vía pecuaria de cinco metros de anchura que unía ambas localidades. El camino asciende suavemente hasta un collado, bordeando por el este el cerro del Calvario Viejo, a nuestra derecha; y dejando a la izquierda y más abajo la carretera de Algarinejo.

Avanza rodeado de olivos, algunos almendros y frondosos manchones de zumaque, ofreciendo buenas vistas del valle del río Salado y de la sierra de Albayate. Al llegar a la parte más alta, antes de iniciar el descenso, comprobaremos que el camino se bifurca. Debemos tomar el ramal de la derecha (desestimando el que viene señalizado como sendero o camino natural) y al momento veremos que surge un nuevo desvío a la derecha, por donde continuamos. Esta variante rodea por el sur el cerro del Calvario viejo hasta llegar a unos cortijos situados cerca del arroyo de Montenegro.

Debemos estar atentos para localizar un sendero que se inicia a la derecha y asciende por la cuerda de este cerro que muestra una disposición alargada de sur a norte. Aunque bastante empinado, esta estrecha senda es muy agradable de recorrer.

Entre las plantas más atractivas y con colores más llamativos cabe citar la berza silvestre (Moricandia moricandioides), el junquillo azul (Aphyllantes monspeliensis), de hermosas flores de azul intenso, y la zulla (Hedysarum coronarium), bello endemismo del oeste de la región Mediterránea, cuya distribución en Andalucía occidental (Litoral gaditano, Campiña Baja gaditana, Grazalema y Algeciras) debe ampliarse a la comarca de la Subbética cordobesa.

Al coronar el cerro de 917 metros de altitud encontramos los restos de una atalaya, conocida como torre del Calvario Viejo. A partir de aquí el sendero llanea por una alargada loma que va girando hacia el oeste, dando lugar a un cerrado valle repleto de olivos que desciende hasta el arroyo Montenegro, detrás del cual se disponen el cerro del Hambre, la sierrecilla de la Trinidad, y, cerrando la panorámica, la Tiñosa. Del otro lado, hacia el norte, las vistas de la ciudad de Priego son espectaculares. Desde la parte más baja de la loma parte un sendero hacia el norte, que acaba transformándose en un camino que desciende hasta Priego. Antes de llegar se ramifica en varios caminos, por lo que podemos acceder a la población por diferentes zonas.

Camino de la Torre

Se trata de una torre atalaya cilíndrica de mampostería con cuerpo inferior macizo. Tiene un diámetro 5,65 metros y tan sólo se conserva la parte baja, hasta una altura 1,60 metros. La torre se emplaza en una cota a unos 917 metros de altitud y desde ella se domina por el sur la ciudad de Priego, situada a unos dos kilómetros.

También se posee conexión visual con los emplazamientos destacados donde se ubican las atalayas de la Sierrecilla de la Trinidad, el Espartal, la Pata de Mahoma, Uclés, Oliva, de las Cabras o de Azores, las tres torres (Alta, Media y Bajera) y El Esparragal. Asimismo, se domina el castillo de Carcabuey.

Es posible que la Torre del Calvario Viejo fuese una de las atalayas construidas por los nazaritas entre 1332 y 1341, cuando la ciudad estuvo bajo la dominación del reino nazarí de Granada antes de la definitiva conquista cristiana.

Rafael Carmona Ávila propone como hipótesis que su origen fuera bastante anterior al periodo bajomedieval asociado a la frontera castellano-nazarita y tuviera que ver más bien con la defensa de Madinat Baguh por parte del Estado omeya en el contexto de la fitna de finales del siglo IX y principios de la centuria siguiente, que puso en cuestión el poder del emirato omeya de Córdoba frente a los rebeldes muladíes.

De este modo, esta torre, junto con otras cercanas, defendería los accesos por el sur y por el este de la ciudad, priorizando el valle del río Salado (‘wadi Baguh’), auténtico pasillo natural que conectaba la ciudad islámica capital de la cora con Peñas Doblas, que se ha propuesto como base del rebelde Ibn Mastana, y que se encontraba tan sólo 6 kilómetros lineales de distancia, en las estribaciones de la sierra de Albayate.

José Aumente Rubio

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Travesía Convivencia 2018

Travesía Convivencia 2018

Travesía de Convivencia Omeya-Nazarí 2018

Travesía Convivencia 2018
Rotonda de la Ciudad de los Niños

    29 de abril de 2018

Otro año más realizamos la travesía por nuestra querida Subbética, para mostrar nuestras modestas sierras a nuestros amigos granadinos, ruta que discurrió nuevamente por tierras Zuhereñas.

Partimos desde la carretera de la cueva, 80 personas aprox., rebosantes de juventud, por el llamado “Camino de las Aguas”, a media ladera del cerro de Montosa, por un bonito, sinuoso y algo aéreo sendero que nos llevaría al cañón del Bailón por su cara oeste. Disfrutamos de unas bonitas vistas al fondo del cañón y a las variadas covachas que se apreciaban en el cerro de enfrente, el Zumacal, en cuya cima también se avistaban las ruinas del elevado cortijo Hoyo Hondillo

Descendimos hasta llegar a la altura del Bailón y en la “junta de los ríos”, tomamos dirección este, por el frondoso sendero que circunda el bonito arroyo de la Zarza, que en esta ocasión si llevaba agua, a medio camino paramos para reponer fuerzas y seguir hasta la fuente del mismo nombre. Continuamos por un bonito valle que discurre por la cara sur del Cerro Montosilla, entre espinos y maoletos hasta alcanzar las ruinas del cortijo los Prados de Luque, donde uno de nuestros acompañantes granadinos “perdió el norte”, poco después apareció. 

Enlazamos con la colada de Zuheros a Priego y entre chaparros y piedras buscamos la celebérrima Fuente del Espino, disfrutando de unas hermosas vistas al este del Pecho del Canalizo, en cuyo pie norte, se halla el cortijo caprino de la Osa y el cerro del Abuchite o Buitreras.

Rodeados de tan vistosos cerros, además de los Cerrillos Altiveros, el Charcón y la campiña de Luque, Baena y Carteya al norte, nos hicimos las fotos de rigor y regreso al autobús por la mencionada colada, hasta el Llano del Moro más conocido como Llano de las Alpacas, ya en las inmediaciones de la cueva neolítica de los Murciélagos.

Vuelta a cabra, jiji jaja y excelente comida de convivencia la que nos sirvió Bar el Junquillo, acompañada de unos deliciosos pestiños y gajorros caseros hechos por nuestras féminas. Después nos fuimos a visitar los patios y cruces del típico barrio del Cerro, deleitando a nuestros colegas granainos.

Hasta el año que viene donde daremos un giro radical, para rutear por las Sierras de Carcabuey o Priego (Tiñosa, Bermejo, Gallinera….).

Gracias por tan encomiable compañía,     ¡nos vemos en los Lavaderos de la Reina!

José Antº Espejo

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Torre de Fuente Alhama

torre fuente Alhama

Torre de Fuente Alhama

Al oeste de Fuente Alhama, entre los términos municipales de Luque y Priego de Córdoba, se levanta otra de las torres medievales que adornan el campo de Priego.

torre fuente Alhama
TORRE DE FUENTE ALHAMA, EN EL TÉRMINO DE PRIEGO

       Al oeste de Fuente Alhama, entre los términos municipales de Luque y Priego de Córdoba, se levanta otra de las torres medievales que adornan el campo de Priego. Conocida como torre de Fuente Alhama o simplemente Torre Alhama, se asienta en las bruscas pendientes que miran a levante de la Sierra Alcaide y a gran altura con respecto al entorno. Es de forma cilíndrica, de unos 10 metros de altura y 4,5 metros de diámetro. Su aparejo está formado por bloques de piedra caliza sin apenas tallar, colocados según su forma y revestidos en gran parte de su superficie por una argamasa bastante sólida y dura. En esta torre también se aprecian las verdugadas formadas por lajas de piedra y otros cantos y cascotes que sirven a veces de cuñas a los sillares y bloques de piedra, dispuestas en intervalos de 40 a 60 centímetros de distancia.

Según Alfonso Sánchez y Julián Hurtado de Molina (Torreones y fortificaciones del sur de Córdoba, Cajasur, 1994), se trata de un caso excepcional, ya que la torre se encuentra macizada en su totalidad y carece de cualquier clase de abertura, ventana o puerta que permitiera el acceso o la fácil vigilancia, funciones que muy bien podrían llevarse a cabo mediante una escalera o escala desmontable que permitiera escalar hasta lo más alto de la atalaya.

Llegar hasta la torre directamente desde Fuente Alhama, o desde las posiciones de la guerra civil de las que hablamos la semana pasada, es bastante complicado porque la ladera oeste del espolón de Sierra Alcaide donde se sitúa está cubierta por un denso matorral en el que predominan las pinchosas aulagas y no hay sendero alguno. Es mejor avanzar por la carretera CO-8211 en dirección a Esparragal unos 800 metros hasta dar con el camino de acceso a la casa del Llanillo de Romero, y desde aquí emprender el ascenso, dando un pequeño rodeo por el límite del olivar que trepa hacia la sierra por un vallecillo que deja al oeste una pequeña pared rocosa.

Desde la parte más alta del olivar parte un sendero que nos lleva a un collado, y siguiendo hacia el este llegaremos hasta la torre situada en la cota de 650 metros, a través de un pedregoso lapiaz constituido a base de calizas y yesos sobre margas abigarradas del Trías, donde crece una rala vegetación. En todo caso, al estar situada la torre dentro de los límites del Parque Natural de las Sierras Subbéticas, es necesario solicitar autorización y/o informar de nuestra visita a la Consejería de Medio Ambiente.

La posición dominante y estratégica de esta torre le permitía una amplia visibilidad hacia el norte y oeste, que la ponía en comunicación con las tierras de Baena y Luque; al noreste, tenía contacto visual con la Torre del Morchón; por el este, con la Torre Bajera y Torre Alta; y, por el suroeste, con los campos de Priego a través de la Torre de Barcas. Además, le permitía vigilar las feraces huertas de la Fuente Alhama, los valles de los ríos Salado y Zagrilla, y el viejo camino de Priego a la campiña cordobesa, que también comunicaba la misma ciudad de Córdoba con la de Málaga pasando por Priego, Iznájar y Archidona.

Interesante cavidad

A unos cien metros a la izquierda de la torre, en dirección suroeste, penetrando ya en el término de Luque, se ubica la boca de una interesante cavidad conocida como sima de Fuente Alhama. Al lado, vemos un monolito en homenaje a Francisco Padilla García, y es que el 15 de abril de 1981, este espeleólogo perteneciente al Grupo Espeleológico de Priego de Córdoba sufrió un accidente en la sima al soltarse la cuerda por la que descendía, provocándole heridas muy graves que le causarían la muerte una semana después.

Este desgraciado suceso debe servir de advertencia para los curiosos que pretendan penetrar en la sima sin conocimientos ni equipamiento adecuado, ya que se trata de una cavidad que presenta un desarrollo vertical, con un aspecto totalmente caótico a base de bloques gigantescos dispuestos en un equilibrio muy inestable. Los primeros datos conocidos sobre esta sima se remontan al año 1965 durante una expedición espeleológica. La cota mínima de la sima se fijó en –210 m, por tanto, bastante alejado del nivel conocido y topografiado en la actualidad, ya que los últimos trabajos han proporcionado una cota mínima de –157,2 metros y un desarrollo horizontal de 369,44 metros.

La Sima de Fuente Alhama es bastante pobre en espeleotemas, limitándose a algunas formaciones aisladas como coladas, algunas banderas y algunas estalactitas teñidas de rojo por óxidos de hierro, pudiendo apreciarse también algunas colusiones. Sin embargo, existe en la sima un interesante yacimiento arqueológico, con abundante material cerámico localizado en las partes superiores, destacando varios fragmentos que corresponden a un mismo vaso de época neolítica.

José Aumente Rubio

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El Cañuelo

Priego. La existencia de este caserío se conoce desde el siglo XVIII y hoy es una tranquila aldea que cuenta con parroquia, ermita y curiosas fuentes que utilizan sus apenas 133 habitantes

el Cañuelo
Fuente de la Salud de origen romano

         Unos diez kilómetros al norte de Priego, por la carretera A- 333, se llega a la aldea de El Cañuelo, emplazada sobre terrenos triásicos dominados por margas y yesos. La existencia de este caserío se conoce, al menos, desde el siglo XVIII, si bien todavía a mediados del siglo XIX, Ramírez y las Casas-Deza la definía como cortijada dependiente de Zamoranos, población a la que acudían sus habitantes a escuchar misa y recibir los sacramentos, ya que no tenía ni parroquia ni ermita.

Por aquellos años, la aldea de El Cañuelo tenía más habitantes, ya que contaba con 60 vecinos y 216 habitantes (en la actualidad tiene sólo 133 vecinos) y, al igual que hoy, tenía alcalde pedáneo, que dependía de Priego.

En el Diccionario Geográfico de Pascual Madoz encontramos más datos de cómo era la aldea en aquella época: se componía de 60 casas agrupadas en dos pisos y de unos 18 pies de altura; en las inmediaciones había algunas viñas y olivares, «estando la parte restante de su demarcación destinada a cereales», y producía trigo, cebada, garbanzos y otras semillas, ganado vacuno y lanar y alguna caza menor.

En la actualidad, El Cañuelo es una tranquila aldea y cuenta con parroquia y hasta una pequeña ermita. En la segunda mitad del siglo XX se edificó en la parte alta del pueblo la iglesia actual, la parroquia de Nuestra Señora de la Cabeza, edificio moderno de planta rectangular y de gran tamaño, que sustituyó a la antigua ermita, que fue derribada y en cuyo solar se edificó la Casa de la Cultura, que hace las veces de edificio multiusos. Destacan como base de la decoración de esta iglesia las vidrieras diseñadas por el pintor Antonio Povedano, muy vinculado la localidad, que desarrolló un espléndido programa iconográfico basado en los sacramentos. En realidad «el pintor de la luz», como se conoce a Povedano, nació en el Sabariego, una aldea de Alcaudete, pero, huérfano de padre antes de nacer, su madre se trasladó pronto al Cañuelo, donde Povedano vivió hasta que comenzó sus estudios artísticos en Córdoba y luego en Sevilla y Madrid.

Continuando por la calle Fuente, y una vez pasada la almazara, llegaremos a la Fuente Alta, de un caño y con un pilón rectangular, que vierte a otro abrevadero auxiliar. Al lado hay un pequeño lavadero al aire libre, excavado en el suelo y construido con piedras. La fuente originariamente es romana, mientras que las oquedades son posteriores.

Al final de la calle están los depósitos de agua del pueblo, y justo detrás se levanta un cerro conocido como El Pedregal, en el que crecen algunos acebuches y almendros, que se acompañan de escaso matorral de cornicabra, retama y espino negro. Merece la pena trepar hasta lo alto del mismo para contemplar la panorámica de la aldea, rodeada de colinas en cuyas cimas se levantan airosas torres medievales. Si nos fijamos en la roca madre que aflora por todo el cerro podremos ver algunos fósiles de ammonites, y también unas curiosas estructuras excavadas en la piedra a modo de piletas, que, según Fernando Leiva Briones, podrían estar relacionadas con el yacimiento del Cerro de la Mesa de Fuente Tójar, muy próximo y al otro lado de la carretera.

De regreso a la aldea, podemos dirigirnos a su extremo oeste, al Barrio Bajo, concretamente a la calle de la Cruz, donde veremos una pequeña ermita, construcción popular de planta cuadrada y tejado a tres aguas, que cobija la Santa Cruz y una imagen del Corazón de Jesús.

En las afueras de la aldea del Cañuelo, al final de la calle San Luís y al lado del arroyo del Letrado hay otra fuente, conocida como Fuente del Cañuelo Baja, construida en bloques de piedra con un caño de metal y pilón de planta rectangular. Se surte de un manantial situado a unos 20 metros más arriba, y aunque actualmente presenta poco caudal, posiblemente sea debido a la falta de mantenimiento. Al parecer, existía un lavadero bajo la fuente, de gran arraigo.

Fuente de la Salud

Tanto Ramírez y las Casas-Deza como Pascual Madoz hablan de la existencia al noroeste de la aldea de un baño antiguo de argamasa, cuyas aguas son muy útiles para la curación de las enfermedades cutáneas. Podría pensarse que ambos autores se refirieran a la Fuente de la Salud, de época romana, pero ésta se localiza más bien al suroeste y está construida con grandes sillares, en lugar de con mortero.

En concreto, la fuente de la Salud se sitúa un kilómetro bajo el pueblo, en un olivar dispuesto en una pequeña ladera junto al arroyo del Letrado. Se trata de una fuente de origen romano, cuya cronología se sitúa entre el siglo I a.C. y el II d.C., por lo que constituye un testimonio de arquitectura hispanorromana temprana de gran valor en el marco de la provincia de Córdoba. Actualmente, en la fuente sigue manando agua, tal como viene ocurriendo desde hace dos mil años.

Esta fuente permaneció enterrada hasta finales del siglo XVIII o principios del XIX, cuando, al parecer, el agricultor de la propiedad, haciendo sus labores, la descubrió y desenterró. Se publicó entonces alguna información sobre el hallazgo por parte de un autor local, sin mayor trascendencia. Debido a su ubicación, su existencia era desconocida por el Servicio Municipal de Arqueología hasta que en 1994, Rafael Carmona Ávila, arqueólogo municipal de Priego de Córdoba, llevó a cabo nuevas prospecciones y se realizaron medidas de protección y restauración, catalogándose como monumento de interés arqueológico. Consiste en un estanque rectangular, a modo de pequeño aljibe, construido con sillería de gran tamaño, colocada a seco en origen, con muestras de almohadillado irregular.

José Aumente Rubio

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Fuente Alhama

fuente alhama

Fuente Alhama

En el extremo oriental de Sierra Alcaide se localiza uno de los manantiales más importantes del Sur de Córdoba, Fuente Alhama, que drena los materiales carbonatados de la masa de agua Cabra-Gaena

fuente alhama
Un hombre se sube a uno de los Vestigios de la guerra civil en Fuente Alhama

             En el extremo oriental de Sierra Alcaide se localiza uno de los manantiales más importantes del Sur de Córdoba, Fuente Alhama, que drena los materiales carbonatados de la masa de agua Cabra-Gaena y abastece a un gran número de habitantes, repartidos por varios municipios, entre ellos Priego de Córdoba, Luque, Doña Mencía y Zuheros. Situada a 475 metros de altitud, la localización de esta surgencia coincide con el contacto entre los materiales carbonatados jurásicos de la sierra y las arcillas triásicas que conforman el sustrato impermeable. Este manantial puede llegar a dar desde 60 litros/segundo a unos 300 litros/segundo, y el caudal normal para un año medio es de 3-4 Hm3 /año.

Pero Fuente Alhama se ha constituido también en un nudo de comunicaciones en su condición de límite del saliente en el que se prolonga Sierra Alcaide, y por extensión todo el Macizo de Cabra Zuheros. Aquí confluyen varias vías de comunicación. Podemos llegar a Fuente Alhama por la carretera CO-8209 si venimos desde Luque (que queda a nueve kilómetros) o desde Priego (a unos diez kilómetros); por la carretera CO-7202, si accedemos directamente desde la carretera N-432; por la carretera CO-7204 si venimos desde El Cañuelo (a cuatro kilómetros); o bien por la CO-8211 si llegamos desde Zagrilla (cinco kilómetros) o Esparragal (dos kilómetros). Esta última carretera se asienta sobre una vía pecuaria, la colada de Zagrilla a Esparragal y Fuente Alhama, de seis metros de ancho legal y cinco kilómetros de recorrido. Se ha habilitado un sendero peatonal paralelo a la carretera, entre las aldeas de Zagrilla Alta y Esparragal, que discurre por el límite del parque natural de las Sierras Subbéticas.

Esta condición de estratégica encrucijada de caminos ha propiciado la aparición de varias viviendas alrededor de Fuente Alhama, hasta constituir uno de los diseminados de Priego de Córdoba. Y entre ellas destaca Casa Custodio, genuina casa de comidas rural, donde sirven un abundante menú en un ambiente familiar a base de migas, patatas a lo pobre, lomo de orza, chorizo y morcilla.

Aunque el manantial se sitúa en territorio prieguense, está muy cerca del límite con el término municipal de Luque, por eso, Ramírez y las Casas-Deza habla de Fuente Alhama tanto al referirse a Priego («Finalmente nombramos la fuente de Alhama cuyo nacimiento es el más abundante de todos y está a legua y media de Priego») como al hablar de Luque («La de Alhama que es muy abundante y fertiliza las tierras de Priego»). En los documentos históricos aparece con el nombre de Aljama o Arjama. Esta voz procede del árabe, con el artículo al- y el vocablo árabe hammam (baño, baños públicos), y es un topónimo que designa a diversos pueblos o poblaciones españolas (como Alhama de Murcia, Alhama de Aragón, Alhama de Almería o Alhama de Granada).

El manantial está situado a la altura del kilómetro 9,2 de la carretera CO-8209, de Priego a Luque. En la actualidad, se encuentra captado y protegido para abastecimiento, pero, al lado de la carretera, se ha habilitado una pequeña área recreativa, que incluye un pilar lavadero que se provee del sobrante del manantial y que en años de lluvias abundantes se haya totalmente desbordado, incrementando el caudal del cercano arroyo Morellana, que en un kilómetro entregará sus aguas, a su vez, al arroyo Salado.

Antiguamente, las aguas de este manantial eran utilizadas por algunos molinos hidráulicos, como el del marqués de Valdecañas, cuyas ruinas se sitúan al borde de la carretera CO-8209, a unos 600 metros de Fuente Alhama en dirección a Priego. El área recreativa está delimitada con barandillas de madera y una mesa y bancos del mismo material, a la sombra de unos enormes álamos, que invitan a sentarse a contemplar el paisaje. Un cartel colocado por el Ayuntamiento de Priego nos informa, en inglés y español, sobre la altitud y coordenadas geográficas del manantial, y nos da algunos consejos para mantener en buenas condiciones este enclave rehabilitado en el año 2009.

Restos de la guerra

La situación estratégica de Fuente Alhama, a los pies del espolón montañoso oriental de Sierra Alcaide, que se introduce como una cuña entre los terrenos arcillosos situados a menor cota y repletos de olivos, no pasó desapercibida en distintas situaciones de la historia. Y queda de manifiesto en la torre vigía situada en lo alto de la sierra, a 650 metros de altitud, de la que hablaremos en el próximo capítulo, y los restos de trincheras de la guerra civil dispuestas más abajo, que, aunque ya en el término de Luque se sitúan a pocos metros del límite con el de Priego de Córdoba.

Ya hemos comentado en otras ocasiones que en las Subbéticas Cordobesas quedó establecida una línea de frente que separaba el Jaén republicano de la Córdoba sublevada. La posición franquista en Fuente Alhama se encuentra semiderruida, sus trincheras aparecen y desaparecen colmatadas a lo largo de su pequeño recorrido, junto a restos de diferentes construcciones, como una casamata observatorio y un nido de ametralladoras. El observatorio contaba con un pasillo parapetado y una parte más ancha para abrigo de la tropa.

Se puede acceder desde la carretera CO-8211, a unos 200 metros de su conexión con la CO-8209, en una anchura de la misma contigua a una cantera abandonada. Un camino asciende a una cantera situada en una cota superior que suele estar ocupada por colmenas de abejas, y desde aquí hay que buscar un sendero que sube a una prominencia situada en el extremo oriental de la sierra, donde ya empezaremos a descubrir los mencionados restos entre un espeso matorral de chaparros, acebuches, esparragueras, jaras blancasaulagas y retamas.

José Aumente Rubio

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Cholones

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Cholones

Priego. Cerca de Zagrilla Alta se sitúa una cueva que aglutina en su interior huellas de presencia humana que datan desde la primera fase del Paleolítico superior

cholones
Colada de Zagrilla a Zuheros

     La sima de Cholones se encuentra situada en la ladera sur de Sierra Alcaide, en las proximidades de la aldea de Zagrilla Alta, muy cerca las alomadas superficies margosas de la Depresión Priego-Alcaudete. El descubrimiento de la cavidad se produce el 12 de abril del año 1964, en el marco de un campamento de la OJE. El grupo de exploraciones subterráneas de Priego realizó la topografía, y se estima que su recorrido es de unos 500 metros, con un desnivel total cercano a los 100 metros, presentando una cierta complejidad. La sima de Cholones aglutina en su interior una secuencia historiográfica difícil de compendiar, ya que se han hallado huellas de presencia humana datadas desde la primera fase del Paleolítico superior hasta nuestros días, destacando las pinturas rupestres esquemáticas que ya fueron publicadas por Javier Fortea y Juan Bernier en el año 1970.

Se trata de una sima de entrada difícil, con un estrecho orificio triangular de 0,5 metros de anchura que comunica con una sinuosa gatera en una oquedad de la roca. Desde aquí, por un paso estrecho, se llega a la sima de los Cráneos, diaclasa de 30 metros de desnivel. La amplia sala da paso a la sala del Monje, donde se sitúan parte de las pinturas parietales que alberga la cueva, que continúa con varias salas y galerías.

Los materiales que se encuentran van desde el Paleolítico Medio a la Edad Moderna, sobresaliendo los del Neolítico y Calcolítico. Presenta una composición de antropomorfos esquemáticos, uno de ellos con tocado, pintados en negro formando un conjunto rectangular, 80 por 35 centímetros. En 1989, al efectuar una difícil escalada en la zona profunda de la galería principal, José Antonio Reina descubrió nuevas pinturas que se han atribuido a un momento avanzado del Paleolítico superior. Esta sima cuenta además con otras interesantes pinturas rupestres, en este caso de época medieval, acompañadas por algunos graffitti.

En el intento por localizar un acceso alternativo a la cueva de Cholones, el Grupo Espeleológico G 40 descubre la que bautizó como Sima Abraham, una cavidad natural que había permanecido completamente oculta hasta que su desobstrucción y primera exploración fuera efectuada por miembros del citado grupo el 9 de diciembre del 2007. Esta sima representa un nuevo yacimiento de vertebrados fósiles, conformado por una acumulación de huesos, principalmente de cabras monteses, ciervos y osos, así como algunos otros restos de equinos, hienas y linces, que han sido fechados en torno a 35.000 años.

Ambas cavidades se sitúan dentro de los límites del Parque Natural de las Sierras Subbéticas, en una propiedad privada y cercada a la que se prohíbe el acceso. La sima de Cholones se localiza a unos 40 metros al norte del kilómetro 5,2 de la carretera de Zagrilla a Carcabuey (CO-7210), en el destruido cortijo de Cholones, dentro de lo que fue un corral.

Por su parte, a la Sima Abraham se llega siguiendo la disposición natural de la fractura en la que se estructura el sistema de galerías de Cholones, y su ingreso se dispone a una distancia reducida de 114 metros al norte, coincidiendo con una gran dolina de hundimiento, usada hasta tiempos recientes como aprisco de ganado caprino.

Dadas las dificultades e impedimentos para visitar las cuevas mencionadas, una alternativa para al menos conocer su entorno, en la parte sur de Sierra Alcaide, podría ser recorrer la colada de Zuheros a Zagrilla, camino de cronología indeterminada, de unos dos metros de anchura, que asciende hasta el collado de Sierra Alcaide, en zig-zag, con bancales de piedra en los márgenes. En dicho collado se han encontrado fragmentos de cerámica común, terra sigillata, dolia y laterculi, que denotan la existencia de un asentamiento que se remonta al Alto imperio romano. Este camino ha sido utilizado hasta hace poco tiempo para el ganado.

Colada de Priego

Al final de la calle Los Naranjos de Zagrilla Alta se encuentra un cartel con un croquis y una somera descripción del camino ganadero, colocado por la Junta de Andalucía, donde textualmente se dice «Anímese y recorra esta vía pecuaria, disfrute del Parque Natural de las Sierras Subbéticas». Decidimos hacerle caso y recorrerla, y al principio iba todo bien. El camino asciende progresivamente entre olivos y almendros, bien definido y a veces festoneado por muros de piedra; pero, al final del terreno cultivado, donde empieza el monte, nos topamos con una cerca que nos impedía el paso. Cuando ya íbamos a desistir del intento de remontar hasta la Hoya de Priego por la vía pecuaria, nos encontramos con Tiburcio, un amable zagrillero que nos indicó donde había una puerta de alambre, que se encontraba siguiendo el cercado hacia el oeste, y por ahí pudimos pasar al otro lado para continuar la ruta.

Conforme ascendemos, disfrutamos de amplias vistas del valle de Zagrilla, con las dos aldeas del mismo nombre y la población de Priego al fondo. Finalmente, llegamos al cortijo de la Hoya de Priego, donde otra cancela da acceso a la carretera sin asfaltar CV-131, que conecta Luque y Carcabuey. Aquí hay otro cartel informativo de la vía pecuaria, colocado por la Junta, donde se nos invita a recorrerla, en este caso en sentido inverso; pero, sorprendentemente, al lado hay otro cartel donde se dice lo contrario, prohibiendo el paso a toda persona ajena a la propiedad y advirtiendo del peligro que supone la presencia de ganado bravo. Sin embargo, dan un teléfono de contacto para que las personas que decidan pasar avisen antes para evitar que el ganado pueda escaparse.

José Aumente Rubio

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Pinares de los Morales

Pinares de los Morales

Pinar de los Morales

Priego. En el extremo norte del término sí que encontramos un pinar de suficiente extensión como para considerarlo un ecosistema diferente al olivar y bosque y matorral mediterráneo predominante en la zona, con sus especies de flora y fauna asociadas. Se trata del pinar del Puente de San Juan, también conocido como pinar de Los Molares,

Pinares de los Morales
Uno de los muchos caminos que recorren el pinar de los Molares.

         Los bosques de pinos del municipio de Priego están constituidos fundamentalmente por pino carrasco (Pinus halepensis) y, en general, ocupan minúsculas extensiones aisladas, sin apenas entidad, repartidas por todo su territorio. Por ejemplo, encontramos pequeños rodales de pinos en la Sierra Horconera, en las cercanías del Cañuelo y Zamoranos, en las proximidades de la Casería Buenavista, Institutos de Enseñanza Secundaria, Calvario y ladera sureste de La Tiñosa.

Sin embargo, en el extremo norte del término sí que encontramos un pinar de suficiente extensión como para considerarlo un ecosistema diferente al olivar y bosque y matorral mediterráneo predominante en la zona, con sus especies de flora y fauna asociadas. Se trata del pinar del Puente de San Juan, también conocido como pinar de Los Molares, en alusión al cortijo, hoy en ruinas, que se sitúa en medio de esta masa forestal y que debe dar nombre a la finca. Se trata de un bosque de repoblación, no autóctono, con ejemplares poco desarrollados que en conjunto constituyen una masa forestal uniforme que logra asombrosamente perpetuarse en el tiempo.

El suelo poco fértil, de yesos y areniscas, parece poco apto para el desarrollo óptimo del pinar y en consecuencia la mayor parte de los ejemplares muestran un aspecto raquítico con propensión a caerse. Recientemente se ha hecho un aclareo que ha empeorado la situación, ya que ha provocado que muchos de los ejemplares aislados que se libraron de la tala quedaran desamparados ante los vientos, y han acabado desplomándose con los últimos temporales, aumentando preocupantemente la desforestación de estos montes.

En diferentes localizaciones y sobre todo en las cercanías de los cursos de agua que corren entre el pinar, como el barranco de la Cueva de la Reina y el barranco de la Jumilla, se plantaron también bosquetes de eucaliptos que hoy alcanzan un gran desarrollo. Estos pequeños arroyos estacionales de color rojizo por los elementos químicos naturales del sustrato poseen escasa vida en sus aguas, pero aumentan la diversidad de los sistemas hídricos del municipio, y hay quien asegura que los baños con estas aguas curan diversas patologías.

En todo caso, estos pinares constituyen un original ecosistema, muy poco representado en la Subbética, que da, por tanto, cobijo a especies diferentes y únicas. La alta humedad relativa de esta masa forestal ha hecho posible el desarrollo de una importante comunidad de musgos, entremezclada con algunos líquenes, que cubre lomas y cárcavas. El sotobosque es muy escaso y sólo existen algunas cistáceas, retama, esparraguera y hierba pincel. Por el contrario las herbáceas son algo más abundantes, en los lugares ausentes de musgo, destacando por su abundancia la orquídea europea gigante.

El mundo de los hongos encuentra en estos pinares un ecosistema propicio. El mayor número de boletus de todo el sur de Córdoba, y en concreto de Suillus bellinii, quizás se encuentre en este pinar. Sobre hojarasca y restos de madera crece Galerina marginata, una de las setas más tóxicas de la zona, que puede llegar a ser mortal. Por el contrario, en primavera, sobre los montones de cortezas y astillas de madera generados en las sacas de pinos, crece abundantemente la colmenilla o cagarria, considerada un excelente comestible.

Este lugar es frecuentado por algunas rapaces netamente forestales como el gavilán, azor, águila culebrera y ratonero. Entre las aves de menor tamaño se puede observar fácilmente, o escuchar el canto, del chochín, pinzón común y carbonero común; y es uno de los mejores lugares de la provincia para avistar al piquituerto. El carnívoro más abundante es, sin lugar a dudas, el zorro, al que se puede ver sin mucho esfuerzo. La gineta y el gato montés también están presentes, aunque sus hábitos estrictamente nocturnos hacen que pasen desapercibidos.

José Aumente Rubio

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Por José A. Espejo

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El Cerrajón

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El Cerrajón

Priego. Muy cerca de la aldea de Zamoramos se puede disfrutar de un paraje que ofrece un peculiar y original paisaje de cerros o crestones aislados

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UNA IMAGEN DE LA PRESA DEL CERRAJÓN

            La aldea de Zamoranos está enclavada en un pequeño valle, rodeado de terrenos muy accidentados hacia el oeste, y abierto en una amplia planicie hacia el este, en la zona conocida como Los Llanos, el único lugar por donde puede crecer dicha población.

El cercano valle del río Salado muestra un gran atractivo paisajístico, con los espectaculares tajos de Peña Parda y Peña Rubia, en su margen izquierda y derecha, respectivamente, cuyos nombres derivan del distinto color de la piedra que conforma estos farallones rocosos. Las aguas del río Salado fueron durante mucho tiempo motor de varios molinos instalados a lo largo de su curso.

A un kilómetro de Zamoranos, frente a Peña Parda encontramos la antigua central hidroeléctrica del mismo nombre. Más al norte se localiza el paraje del Cerrajón, donde las aguas del río Salado movían otra central hidroeléctrica, que estuvo en funcionamiento hasta hace pocos años, y hoy día acoge una almazara de aceite.

Como continuación de la calle Cerrajera parte un camino que, rodeando el cerro de las Minas por el sur, llega hasta el molino de Peñaparda. Para llegar a Peña Rubia es mejor salir de Zamoranos por la calle La Parras, que se continúa por un camino que desciende hasta el valle del Salado, pasando por bajo de esta espectacular pared rocosa.

Desde un punto de vista geológico, podríamos describirla como una escama de calizas dispuesta entre margas y yesos del Triásico, en la que los estratos han quedado en posición vertical, ofreciendo al que por allí se acerca toda su monumental belleza, con su color rojo cobrizo que brilla y resplandece en todo el valle cuando lo ilumina el sol. Muestra numerosas oquedades donde hacen sus nidos los cernícalos comunes y las grajillas.

Por este mismo camino podemos llegar hasta el molino del Cerrajón. Para ello, debemos continuar hasta el mismo cauce del río Salado y proseguir por su margen derecha, atravesando algunas pequeñas parcelas de olivos dispuestas en las pocas vegas situadas entre el río y los encrespados cerros que lo rodean. La heterogeneidad del conjunto de estos materiales propicia la formación de un paisaje muy peculiar de cerros o crestones aislados englobados en materiales margosos: arcillas de colores abigarrados o rojos, carniolas y yesos.
 

La gran mayoría de estos cerros están formados por los materiales carbonáticos del Triásico, y dan lugar a formaciones muy llamativas, como agujas rocosas a modo de chimeneas de hadas o una gran piedra horadada que forma un espectacular arco de piedra.

Para los geólogos, esta unidad carbonática recibe precisamente el nombre de Formación Zamoranos y se extiende de manera muy dispersa por gran parte de la provincia de Jaén y Córdoba, y en algunos puntos de la provincia de Granada y Málaga. Toma su localidad tipo de la aldea de Zamoranos porque en sus cercanías afloran numerosos bloques o cerros carbonáticos característicos de esta formación, que, además, formaron parte de Coto Minero Zamoranos.

El camino se aparta momentáneamente del río para ascender por la pedregosa ladera de la derecha. Abajo, el rumor del agua nos avisa de lo que al momento vamos a divisar: una presa de unos 15 metros de longitud y rostro de perfil recto con acusado talud y doble peldaño, que produce un salto de agua en torno a los 5 metros.

Esta presa, edificada en mampostería y hormigón, toma el agua del río Salado para llevarla al antiguo molino y central hidroeléctrica del Cerrajón, situada a unos 500 metros al norte, que en la actualidad se encuentra convertido en la almazara del mismo nombre. Esta presa, que fue edificada en 1953 para dotar de un mayor salto y caudal de agua a la antigua central hidroeléctrica, se encuentra muy bien conservada y sustituyó a otra más baja que existía en el mismo lugar para alimentar el caz del anterior molino harinero.

Como llegar

A partir de la presa, la vegetación cambia, y el camino se introduce en un pinar de pino carrasco, donde llaman la atención unos arbustos de atractivas flores amarillas. El camino desemboca en otro de mayor entidad que da acceso al molino del Cerrajón. Si descendemos hacia la izquierda, llegaremos al mismo tras atravesar un puente con barandillas de hierro que salva el río Salado. Dado que este río marca el límite entre los términos de Priego y Luque, en realidad el molino del Cerrajón quedaría del lado de Luque.

El inmueble correspondiente a la antigua Central Hidroeléctrica se conserva en la zona occidental de la actual almazara, en un edificio exento de planta rectangular que se encuentran en perfecto estado de conservación. Caso distinto es el del antiguo molino harinero, cuyo inmueble, también de planta rectangular pero de menores dimensiones, se halla hoy muy abandonado e integrado en la planta de la actual almazara.

En la fachada del edificio aparece pintada la fecha de 1817, posible origen remoto del inmueble. La central hidroeléctrica se instaló en 1953, fecha aproximada en que dejó de funcionar el molino harinero. Fue construida y diseñada por el ingeniero de caminos Miguel Aubet Iturbe. Con ella se edificaron las actuales presa y canal de abastecimiento de agua desde el río Salado. Desde el molino, si continuamos por el camino hacia el sur, llegaremos a la Carretera CO-7201, cerca de su unión con la A-333. Hacia el norte el camino prosigue por la margen izquierda del río Salado, que fluye rodeado por un bien conservado bosque de ribera con algunas parcelas de membrillos, hasta desembocar entre los kilómetros 2 y 3 de la misma carretera.

José Aumente Rubio

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Por José A. Espejo

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