Fuente y Sima del francés

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Fuente y Sima del Frances

En el corazón de carcabuey

Estos cursos de agua mantienen una relativamente bien conservada vegetación de ribera, con álamos, chopos y fresnos.

El pasillo natural que ha abierto el arroyo de las Tijeras lo aprovecha el antiguo camino de Zambra a Carcabuey, que hoy constituye una bien trazada pista terriza, la CP-175 (camino de la fuente del Francés), dependiente del Servicio de Carreteras de la Diputación de Córdoba, que a su vez está levantada sobre un tramo de la vía pecuaria Colada de la Cuesta del Lomo y Dehesilla.

A esta pista se accede desde la carretera CO-7212, que se dirige al poblado de Algar desde la carretera A-3226 (Rute- Carcabuey). A unos 850 metros del cruce de ambas se inicia el carril terrizo, que en un principio discurre por terreno llano, llevando a la izquierda el arroyo de Fuentecastilla, y rodeado de nogales y cultivos de membrillos.

Tras pasar por puente el arroyo de Gaena, el camino comienza a ascender entre olivos en busca de la fuente del Francés, interesante paraje rico en manantiales y en yacimientos arqueológicos. En la base de datos del Patrimonio Inmueble de Andalucía se citan los asentamientos romanos de «fuente del Francés» (en la misma cuneta del actual camino se observan posibles estructuras de mampostería), «fuente del Francés II» (situado en torno a la cumbre rocosa de un cerro existente al este de la mencionada fuente), y «Haza Colorada» (una ladera de cierta pendiente con una zona superior amesetada donde se encuentra una cisterna de opus caementicium de 1,20 metros de anchura que ha sido cortada por el carril). Superficialmente se encuentran numerosos fragmentos de cerámica común, terra sigillata, tégulas e ímbrices, que evidencian una intensa ocupación.

El manantial se localiza en una vaguada situada en una cerrada curva del camino, al otro lado del cruce que da acceso al cortijo de la fuente del Francés. Se ve que la fuente antigua, más elevada, ha quedado inservible, dentro de un aprisco de cabras; y el agua es conducida a esta nueva, que dispone de una alberca contigua, que por estos días de marzo se muestra llena de vida. En el fondo se apelotonan grupos de sapos comunes (Bufo bufo) atareados en el necesario deber de la procreación, y otro tanto hacen una pareja de culebras viperinas (Natrix maura), que entrelazan sus cuerpos de tal modo que es difícil distinguir cuál es de quién. También veo sapillos pintojos meridionales (Discoglossus jeanneae) y ranas comunes (Pelophylax perezi).

No es la única fuente. A unos 300 metros en dirección sureste, en mitad del olivar, está la fuente del Alberal, cuyas aguas van también a parar a una gran alberca. Si desde la fuente del Francés descendemos por la vaguada en busca del arroyo de las Tijeras, llegaremos a las ruinas del cortijo de la Pililla, en un idílico paisaje que se perfila entre prados y arbolado.

La fuente del cortijo de la Pililla se encuentra junto al muro norte de una de las casas en ruina. Presenta dos pilas adosadas y en su extremo occidental se retuerce el tronco de una vieja higuera.

Para llegar hasta la Pililla es mejor coger un camino y antigua carretera que discurre por la margen derecha del arroyo de las Tijeras, al que se accede desde el camino de la fuente del Francés nada más pasar el puente sobre el arroyo de Gaena.

Sima del Francés, para expertos

Al noroeste del cortijo de la fuente del Francés, en la ladera sureste de una pequeña elevación conocida como la Sierrezuela y cercana a la parte central de su cresta, se localiza la sima de la fuente del Francés, que tiene un desarrollo total de 103,75 metros y un desnivel total de -32,83 metros. Lo más interesante de esta cavidad son la variedad, cantidad y belleza de sus espeleotemas, algunos de ellos únicos en las Sierras Subbéticas, destacando las de origen cristalogenético, que se presentan en las zonas más profundas en forma de cristales de calcita de considerable tamaño.

Para adentrarse en la cavidad con garantías es necesario tener conocimientos sobre descenso por cuerda para superar el pozo inicial de 10,5 metros; y una vez en su interior progresar por algunos lugares también puede llegar a ser peligroso y complicado, por lo que el acceso a esta cavidad está reservado a espeleólogos experimentados. La cueva ha podido estar habitada en tres momentos de su historia: La prehistórica, la época hispanorromana y la medieval andalusí.

Magazine Senderista

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